El
otro día me di cuenta de una cosa muy extraña, descubrí cómo me gusta que una
chica ponga los pies cuando está de pie. Hasta el otro día no sabía que tenía
una posición preferida para algo tan absurdo como eso, pero la verdad es que
desde el momento en que vi su posición de pies hasta que se fue me quedé
fascinado, y se marchó mucho después de mi hallazgo así que la estuve
observando durante un buen rato (espero que no se diera cuenta… o no demasiado). Ahora
tengo que fijarme en sus manos (si es que la vuelvo a ver) y darme cuenta de cuál
es mi posición de manos favorita, que será la suya, claro. Entonces, y solo
entonces, habré encontrado a la mujer perfecta… porque se supone que lo
importante son las pequeñas cosas, ¿no?
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