Hay algunas veces en que me gusta estar solo. Pero una sonrisa me rescata.
29 agosto 2007
La soledad y una sonrisa
Hay algunas veces en que me gusta estar solo. Pero una sonrisa me rescata.
28 agosto 2007
Libre
Al pensar en un título para el post anterior he pensado inmediatamente en esta canción. La verdad es que es una canción que me encanta, incluso la versión que hizo El Chaval de la Peca me gusta mucho. Cada vez que la escucho pienso que como es posible que salvara la censura de 1972. Más que una canción es un himno:
Libre - Nino Bravo
Tiene casi veinte años y ya está cansado de soñar
Pero tras la frontera está su hogar, su mundo y su ciudad.
Piensa que la alambrada sólo es un trozo de metal
Algo que nunca puede detener sus ansias de volar
Libre, como el sol cuando amanece
Yo soy libre como el mar.
Libre, como el ave que escapó de su prisión
Y puede al fin volar.
Libre, como el viento que recoge mi lamento y mi pesar,
Camino sin cesar detrás de la verdad
Y sabré lo que es al fin la libertad.
Con su amor por bandera se marchó cantando una canción
Marchaba tan feliz que no escuchó la voz que le llamó
Y tendido en el suelo se quedó, sonriendo y sin hablar
Sobre su pecho flores carmesí brotaban sin cesar.
Libre, como el sol cuando amanece
Yo soy libre como el mar.
Libre, como el ave que escapó de su prisión
Y puede al fin volar.
Libre, como el viento que recoge mi lamento y mi pesar,
Camino sin cesar detrás de la verdad
Y sabré lo que es al fin la libertad.
Como el Sol cuando amanece
Él siempre pensó que sería joven, que sería libre, que podría ir donde quisiera, que no tendría ataduras.
Él de repente se vio viejo de 30 años, ya no se sentía libre, ya no tenía ganas de ir a ningún sitio, sintió que quería atarse.
Y entonces llego ella, un espíritu libre, que podía ir donde se le antojaba, que no tenía ataduras, un espíritu joven.
Y se enamoró y la persiguió hasta que ella se enamoró de él.
Y juntos se convirtieron en unos viejos de 30 años, que no querían ser libres, que no tenían ganas de ir a ningún lado, que querían ataduras.
Y ahí fue cuando se separaron, nostálgicos de un tiempo pasado que siempre fue mejor.
27 agosto 2007
Barcelona, madrugar y el transporte público
Hoy me he levantado como si todavía estuviera en horario de verano, no recordé ayer que hoy, 27 de agosto, el autobús ha vuelto al horario de siempre. No recordé que el metro estaba abierto y que ya no tendría que esperar al bus. Hoy he madrugado innecesariamente.
Hoy, ante la duda de que estuviera operativo el metro Isa me ha enviado un SMS para indicarme que la duda había quedado despejada: hay metro. Podía tomármelo con calma. Y eso he hecho. He salido de casa con tiempo de sobra para pillar el metro tranquilamente. Y me ha sonado el móvil. Era Isa. Que no coja el metro, que se ha quedado parado en Llacuna y que no tiene pinta de que lo arreglen rápido. Así que ella misma ha decidido ir a buscar la parada del autobús. Yo iba con mucho tiempo. Me ha tocado esperar casi 15 minutos al autobús hasta que ha llegado. Y tres paradas después se ha subido Isa.
Hemos ido juntos a trabajar aunque ella ha llegado 20 o 25 minutos tarde, si no más. Yo tenía miedo, si los FFCC no habían cambiado su horario no me daba tiempo a pillar el tren que pillo siempre. Al final ya han cambiado el horario, se ha acabado agosto. No ha habido problema con eso.
En fin, veremos a ver como acaba el día porque todavía tengo un problema con el transporte público en el polígono donde curro, y es que el bus que lleva a la estación pasa con horario de verano y el tren no. No hay sincronización, me va a tocar esperar seguro. A ver a qué hora llego a casa.
Por cierto, esta semana estaré en casa de mis padres con lo que me va a tocar comerme el transbordo por la calle que hay que hacer ahora en Diagonal para poder acceder a la estación de FFCC.
Jaque Mate
Ni el mejor de sus serviles guardaespaldas alcanzó el poder de la torre negra, la cual, poseída por la ira, avanzó violentamente dejando un rastro de sangre tras de sí, llegando, de esta manera, a su objetivo, el rey blanco.
Éste, perplejo ante la sádica situación que estaba presenciando, intenta huir de las garras de su enemiga, pero se encuentra rodeado por varios súbditos de su contrincante, el rey negro.
Sabe que llega su hora, todo su ejército ha sacrificado su vida por salvarle pero desgraciadamente el enemigo hizo uso de su magia y acabó con todos.
Es en ese momento cuando la torre negra se abalanza hacia su presa y decide acabar con ella, convirtiendo así a su rey en el victorioso dueño de todas las tierras.
23 agosto 2007
Los Simpsons en la vida real
Ahora sí, navegando por la red he llegado a este vídeo en el que aparece la intro de Los Simpsons interpretada por personas de carne y hueso. A mí Marge no me parece que esté muy conseguida pero la verdad es que es, cuanto menos, curioso.
21 agosto 2007
Miguel Hernández
Hoy, navegando por este océano internáutico he encontrado un vídeo de una canción interpretada por Joan Manuel Serrat (que musicó varios poemas suyos) y Miguel Ríos (ojo a la chaqueta que lleva) de una parte de un poema llamado El Herido. Cada vez que descubro algo de este autor alicantino me gusta más. Y la rabia me inunda por esa maldita Guerra Civil que le mató igual que hizo con otros grandes autores y artistas españoles.
Para el muro de un hospital de sangre.
I.
Por los campos luchados se extienden los heridos.
Y de aquella extensión de cuerpos luchadores
salta un trigal de chorros calientes, extendidos
en roncos surtidores.
La sangre llueve siempre boca arriba, hacia el cielo.
Y las heridas suenan, igual que caracolas,
cuando hay en las heridas celeridad de vuelo,
esencia de las olas.
La sangre huele a mar, sabe a mar y a bodega.
La bodega del mar, del vino bravo, estalla
allí donde el herido palpitante se anega,
y florece, y se halla.
Herido estoy, miradme: necesito más vidas.
La que contengo es poca para el gran cometido
de sangre que quisiera perder por las heridas.
Decid quién no fue herido.
Mi vida es una herida de juventud dichosa.
¡Ay de quien no esté herido, de quien jamás se siente
herido por la vida, ni en la vida reposa
herido alegremente!
Si hasta a los hospitales se va con alegría,
se convierten en huertos de heridas entreabiertas,
de adelfos florecidos ante la cirugía.
de ensangrentadas puertas.
II.
Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.
Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.
20 agosto 2007
Manu Chao
El hombre más libre del negocio musical va a venir a ensayar. Estamos en el callejón del Salamandra, un club de rock de L'Hospitalet de Llobregat. Sin camisas, músicos y técnicos dan patadas a un balón mientras esperan a que se materialice su cabecilla. Caso raro el de este artista, que vende millones de discos y convoca multitudes: carece de local de ensayo fijo. Si se le acercan actuaciones, llama y pide que le cedan durante unos días un espacio. Luego, compensa el favor haciendo un concierto. El boca a boca llena inmediatamente un recinto como el Salamandra, con capacidad oficial para 500 personas.
Cuando aparece Manu Chao (París, 1961), decidimos que un club vacío es un lugar incómodo para una entrevista. Cruzamos la avenida de Carrilet, hacia un bar donde le conocen. Un dicharachero camarero cubano le hace los honores; también es un cantante lírico, especializado en boleros, algo que demuestra al momento. Y quiere actuar con su cliente: "Yo te canto Dos gardenias o algo así". Manu acepta inmediatamente la oferta: "Pues te pasas el viernes por el Salamandra, a eso de las doce de la noche". El espontáneo recula: "Oh, a esa hora todavía estoy trabajando".
Son las cinco de la tarde y Manu confiesa que acaba de levantarse, que no ha desayunado. Al punto llegan platos de queso, jamón, pan con tomate. Entre bocado y bocado, explica las razones de que las próximas actuaciones sean en pequeño formato: "Cinco o seis músicos formamos un comando, algo con mucha movilidad. Me encantan los metales, pero eso supone contar con [el trompetista napolitano] Roy Paci, que ahora está defendiendo su propio proyecto, Aretuska. La banda se pone entonces en 12 personas y ya no es posible juntarse de una semana para otra".
Se ríe: "A veces, algún músico se queja. Puede que, tras seis horas de ensayo, hagamos un concierto de tres horas. Además, luego sigue la fiesta y podemos terminar a las siete de la mañana. Con todo, la de músico es una de las dos profesiones más bonitas que conozco". La otra, asegura, es la de médico: "Cuando me sienta demasiado seco o cansado, dejaré la música y estudiaré medicina, para curar dolores musculares, de huesos. Por ejemplo, los que trabajan en un estudio de grabación tienden a terminar con la espalda destrozada y yo sé arreglarlo. Lo hago de forma intuitiva, pero quisiera tener más conocimientos". Una sonrisa: "En la siguiente vida quiero ser masajista para mujeres".
De momento, ejerce de músico pluriempleado. Quiere continuar produciendo, tanto a novísimos ("Sam, un rapero de Mali, que ni fuma ni bebe") como a veteranos ("admiro a Elíades Ochoa, el sonero cubano"). Le gusta colaborar en discos ajenos, generalmente de forma minimalista: "Detesto esas grabaciones rebosantes de música, prefiero quitar pistas antes de añadir algo". Mantiene otra formación aún más simple, capaz de tocar en bares, incluso sin amplificación: "Somos los Musicarios, los que asesinamos la rumba. Vamos a sacar un disco que se llamará Lo peor de la rumba, vol. 1". Usa Manu un castellano simpático, heredero de construcciones francesas, enriquecido por jerga callejera, neologismos particulares y mucha gestualidad.
Uno de los misterios de Manu Chao es la divergencia entre lo que ofrece en directo y sus discos de estudio. Clandestino, Última estación... Esperanza y, ahora, La radiolina son cuidados collages, seductores rompecabezas donde encaja elementos sonoros captados en sus viajes. En vivo, no hay margen para sutilezas: plantea una descarga de punk, ska y reggae para botar. Como si sus dos principales vocaciones, la de creador y la de animador pachanguero, siguieran trayectorias paralelas, de imposible coincidencia. Su explicación rompe los esquemas: "Son mundos aparte, que necesitan estímulos diferentes. Para grabar funciona muy bien algo de marihuana. Sin embargo, fumar no le viene bien al directo, es preferible un chupito de algo. El alcohol es peligroso en el estudio; al rato, lo que quieres es dejar la computadora e irte a un bar. La maría también tiene consecuencias: no te deja soñar, puede darte pesadillas".
Se anima con el asunto de las sustancias. "La más traicionera es la cocaína. Su mera existencia da mal rollo. Cuando vivía en Madrid, salíamos de marcha por Malasaña; entonces, el combustible del barrio era la coca. Y la gente se pasaba las horas buscando la siguiente raya. Como nosotros no consumíamos, nos manteníamos frescos y nos miraban con sospecha: "Putos franchutes tacaños". ¡Se corrió la voz de que Manu tenía la mejor coca, pero no invitaba a nadie! La coca es lo peor. Cuando se vende como crack, trae armas y violencia. He visto cómo destroza lugares y no es bonito".
Está rompiendo, le advierto, una de las convenciones de las entrevistas con rockeros; habitualmente, sólo se permite hablar de drogas hacia el final de la conversación. "Me fastidia toda esa hipocresía. Cuando Mano Negra giró por Colombia [una aventura narrada por su padre, Ramón Chao, en el libro Un tren de hielo y fuego], la guerrilla nos dijo que no tendríamos problemas, pero que nos abstuviéramos de consumir drogas. ¡La misma organización que se financia cobrando impuestos por la coca y la marihuana! No les concedo el derecho a regular lo que yo hago con mi cuerpo".
Tiene la flexibilidad de reconocer que cada cultura genera su ritmo y sus apoyaturas. "En Cuba funciono con ron, como todos los nativos. Sé que hay marihuana, y dicen que muy buena, pero nunca he hecho nada por conseguir algo". Mejor: en el país de los Castro le tienen fichado. El pasado año, Manu visitó La Habana para actuar en la Tribuna Antiimperialista, junto al Malecón. En la recepción oficial, un repentista -según otra versión, un grupo de rumba afrocubana- le mandó un aviso musical, sugiriéndole que obviara las referencias a la hierba en su concierto. Asegura hoy que no recuerda recibir ese mensaje y que no se autocensura: "Si los periodistas cubanos me hubieran preguntado por las drogas, habría sido sincero con ellos; otra cosa es que publicaran mis opiniones". ¿Podría resumirlas? "Estoy por la legalización, con los controles que sean. Me parece contraproducente que los Gobiernos dejen el negocio de las drogas a los malos. Odio que ese dinero vaya a las mafias, que son el peor enemigo de la democracia. Intento que lo que consumo no haya pasado por manos sucias".
En el nuevo disco hay una referencia a Tepito, extraordinario barrio de México DF donde todo lo ilegal está a la venta: armas, discos piratas, drogas. "Tepito me cuidó. Hay muchos chilangos [habitantes del Distrito Federal] que no se atreven a ir allá, pero yo paseaba empeyotado por sus calles y nada me pasó". Eso, vamos a ser delicados, va frontalmente contra la liturgia del peyote, que requiere ser consumido en el campo, en compañía de algún guía local. "Ya, ya lo sé. Pero yo soy rata de ciudad y, para mí, la naturaleza es la urbe. Don Peyote fue bueno conmigo. Aprendí el valor de la intuición, algo contrario al racionalismo cartesiano que te implantan en los colegios franceses".
En el fondo, piensa, sigue siendo un racionalista, aunque abierto a lo improbable. En sus estancias en América comprobó la fuerza de la santería y, especialmente, la macumba y el candomblé brasileños. "Llegará el momento en que sea aceptado científicamente, cuando tengamos instrumentos que cuantifiquen las energías positiva y negativa. Yo he recurrido a un brujo cuando alguien me quería hacer mal. Me dijo que debía blindarme, para que el odio rebotara hacia quien me lo enviaba. Y resultó, te lo aseguro".
En verdad, la voluntad del entrevistador era tratar temas menos espirituales. Por ejemplo, su alto grado de autonomía respecto a la industria musical. En 2003, cuando Manu anunció que dejaba Virgin, alegando que no podía seguir con una compañía que acababa de despedir a muchos de sus "colegas", se pensó que era un gesto cara a la galería y que pronto ficharía por otra multinacional. No ha sido así. Trabaja con Because Music, pequeña compañía fundada por un amigo de Virgin, Emmanuel de Buretel. Allí edita sus producciones y discos como La radiolina, aunque también ha probado otros canales de distribución: Siberie m'etait contée, el disco-libro hecho a medias con el dibujante Wozniak, tuvo en 2004 una buena vida comercial a través de librerías y quioscos franceses.
Un inciso: Siberie m'etait contée ofrece veintitantas canciones en francés, donde Manu usa la metáfora de París-es-Siberia para explicar algunas decisiones vitales. "Me he pasado demasiados inviernos sin ver el sol. El alma de la gente, las relaciones humanas, todo se entristece y se amarga. Si hay una prerrogativa de star que creo haberme ganado es la de vivir bajo un cielo azul, sin nubes grises. Se trata de algo por lo que nunca voy a pedir disculpas. Oye, hay personas que viven en climas fríos y tienen sol en el corazón. Pero mi opción es esta: Barcelona".
Sigamos con el asunto industrial. Manu evita el tono apocalíptico cuando se refiere a la crisis causada por las descargas irregulares. "Después de todo, yo también me formé con copias piratas, casetes que nos intercambiábamos. Y claro que me gustaban más los elepés. De todas formas, el vinilo no ha desaparecido y vamos a seguir usando el CD. Quizá tengamos que cambiar el concepto de obra: un CD retrata al artista en un momento determinado, pero eso puede ampliarse. Aunque La radiolina tenga veinte temas, quiero seguir en la misma onda. El mismo nombre lo explica: voy a convertir mi página de Internet en una pequeña radio que vaya difundiendo mis novedades. Al final, La radiolina puede que sean treinta o cuarenta canciones".
Eso encaja mal con las angustias que, según Manu, acompañan el proceso de elaboración de un disco largo. "Para mí, cada disco debe ser un viajecito, que te lleve de un punto a otro. Cuando quieres cerrar un disco, descubres que falta, no sé, un nudo que te permita pasar de un bloque a otro. Idealmente, los cuarenta o cincuenta minutos de un álbum deben ser como una sola canción, que fluya sin sobresaltos. Suelo escucharlo de noche, en la cama. Sin los ruidos de fuera, sin llamadas, compruebas si sobra o falta algo. Hay temas en La radiolina que están hechos a última hora para eso, para tapar un hueco".
A Manu le gusta desmitificar el proceso de creación: "Las canciones son bichitos que se reproducen. La misma música te puede servir para dos o más canciones, no entiendo que se me recrimine por eso". Se reconoce el rey del reciclaje: "Voy probando ideas a lo largo de los años. Un tema que estaba en el disco de Amadou et Mariam [músicos ciegos de Mali a los que Manu produjo en 2004] reaparece en La radiolina. Hay canciones como El hoyo que llevan siglos rodando por Internet. Igual que The bleedin clown, que viene de los principios de Mano Negra".
Para grabar, mantiene "un hangar" en Barcelona donde ha montado su estudio. "Bueno, no se parece a los estudios clásicos: allí guardo las guitarras y las mil cajas que me traigo de los viajes y que luego no vuelvo a abrir". En realidad, la tecnología le permite grabar donde se encuentre: "Saco ahora cosas que hice en hoteles, de gira. En el disco duro del portátil está toda mi obra de los últimos años, lo mío y lo que he producido. Y también la materia prima de la que saldrán nuevas canciones".
Es la estrategia del caracol, afirma: la casa a la espalda. "Te da mucha libertad. Estaba en Madrid con Fernando [León de Aranoa] y me puso su Princesas. Me quedé tan emocionado que inmediatamente, raaak, me salió la canción para la película, Me llaman calle. De un tirón, como un orgasmo. Lo menciono ya que no es lo normal". La relación con las prostitutas que inspiraron la película está entre lo mejor que le ha ocurrido: "Son personas muy fuertes, con humor y un sentido auténtico de la solidaridad. Cuando vivía en Madrid, las veía en la calle del Desengaño -vaya sarcasmo- y me salió el tema Malegría. Diez años después estaba en la misma calle, donde ha abierto la sede su asociación, Hetaira. Iba a llevarles el goya que me dieron por su canción y aproveché para tocarles unas rumbitas. Uno de esos momentos en que sientes que hay una lógica en la vida".
Con el mismo espíritu, Manu se presta a emparejamientos insólitos. Así, está componiendo una canción con ese gigante, Adriano Celentano. "Para mí, siempre fue un modelo. En lo musical, por hacer rock and roll cuando era exclusiva de los yanquis. Me inspiró en los inicios, cuando hacía rockabilly. En mi barrio mandaban los rockers y te hostiaban si tocabas algo posterior a 1963; Celentano no se quedó allí. Luego fue capaz de enfrentarse con Berlusconi, cuando mandaba sobre todas las televisiones de Italia. Me mandó llamar a su casa del lago de Como, una mansión muy... celentanesca. Tiene el estudio de grabación en el salón, nada de sótanos sin luz. Charlamos de música, no tocamos la política. Para mí, Celentano está por encima del bien y del mal, como Elvis o Maradona".
Ah, hablemos de Diego Armando. "Con Mano Negra, le dediqué Santa Maradona y lo agradeció con un artículo en Página 12 donde me invitaba a visitarle. Claro, fui luego muchas veces a Argentina, pero nunca me atreví a llamarle. Hasta que Kusturica me pidió música para su documental sobre Maradona. Nos encontramos y le encantó el tema que le hice, La vida tómbola. Me gustó su forma de ser: tiene interiorizados los códigos del barrio pobre donde creció. Y vive a flor de piel, vive al momento". Algo que comparten sus amigos musicales, que insiste en enumerar: "Amparanoia, Tonino Carotone, Che Sudaka, que viven en Barcelona o alrededores. Pero también saco al escenario a los de La Colifata, esa emisora de radio que hacen enfermos mentales en Buenos Aires: son poesía pura, aunque no lo sepan".
El Manu Chao de 2007 se revuelve incómodo cuando se menciona su activismo político. "Detesto que me consideren el líder de los antiglobalización, los altermundialistas o como quieras llamarlo. Primero, es un movimiento que no admite líderes. Perfecto: lo más fácil del mundo es corromper a un líder. Segundo, nadie me ve como líder, a algunos les gustará mi música y otros pensarán que soy un payaso. Tercero, es peligroso. Estuve en los actos contra el G-8, en Génova, donde la represión fue fortísima, hubo hasta un muerto. Ahora, los policías han reconocido que tenían orden de machacarnos. No quiero que me confundan con lo que no soy y vayan contra mí".
Asegura que Politik kills, Rainin in paradize, Panik panik y otras piezas de La radiolina contienen sus avisos sobre lo que está ocurriendo. De acuerdo, pero son declaraciones esquemáticas; ¿podría intentar sistematizar su postura ante el presente del planeta? "Dudo que haya alguien al volante. Los que mandan ni siquiera saben hacia dónde nos llevan. Estamos en una carrera entre un sistema que se ha vuelto loco y el instinto de conservación de los humanos. Por eso el movimiento atrae a gente tan diversa. Vas a una mani y están desde abuelitas con sus nietos hasta los del Black Block, dispuestos a enfrentarse a la violencia de los polis. Hacia el final de mi disco hay un tema llamado Y ahora ¿qué?, una frase que también va en la portada. No tengo respuestas, sé actuar en el día a día, pero ignoro cómo dirigir toda la energía para que sea eficaz y útil para el movimiento. Allí canto: "Y cada día yo lucho para no decaer, / cada día me espanto de tanto rebuscar".
Cada poco, Manu siente el deseo de huir. "Me suele pasar en las giras, quiero olvidar la música y perderme por los callejones de cualquier ciudad. ¿Qué ciudad? Estambul, por ejemplo. Es la mayor urbe europea y todavía no está envilecida por la especulación inmobiliaria, como Barcelona. Cuando me subo al avión para ir a otro país, a otro concierto, me veo gilipollas. Si reconoces un lugar como el paraíso y tienes que marcharte, te expones a una crisis existencial".
Para descomprimirse, suele escapar hacia latitudes menos agobiantes. Por ejemplo, Bamako, la capital de Mali, que descubrió cuando produjo a Amadou et Mariam. "Allí comprobé que lo lento no es negativo, como nos enseñan en la escuela. Para un drogadicto de la velocidad como yo, supone una bofetada en la cara. Debes entender que quedar para tomar un té y comer puede ocuparte todo el día. Aprendí que dormir no es perder el tiempo; es un derecho, al que no voy a renunciar. Dormir diez horas, pasar un día sin hacer nada son libertades bonitas".
También viaja a Brasil, donde crece su hijo. "Yo rechazaba la paternidad, no quería esa responsabilidad. Aún hoy, con 46 años, me niego a reconocerme como adulto: siempre odié la idea del núcleo familiar, los padres y el niño encerrados en su pisito o en su chalé. Tampoco creo que padres e hijos deban estar todo el tiempo juntos. Vi la última vez a mi niño en diciembre, pero sé que está bien y eso me basta. A veces, cuando voy allí, sólo me le encuentro a la hora de comer: tiene su vida, anda con su pandilla, va a la playa. Allí, igual que en África, los niños son un proyecto de la comunidad entera, los adultos cuidan de todos. A su lado he revivido algo que había perdido: el sentido poético de la existencia, la capacidad para vivir lo onírico, el reino de la fantasía. Veo una chispita en sus ojos que me maravilla: así era yo... Y me alegro de ser padre".
Leyendas urbanas sobre los móviles
1.- Para alargar la vida de las baterías es preciso dejar que se descarguen completamente. Pues eso, un mito, es al revés, al principio, con las baterías antiguas sí que era conveniente pero ahora, con las de litio es hasta contraproducente dejarlas descargar del todo.
2.- Llevar el móvil en el bolsillo del pantalón o en el de la camisa no produce ni impotencia ni arrítmias cardiacas (ni influye en los marcapasos). Pues eso, que no pasa nada, que la tecnología está lo suficientemente avanzada para que las radiaciones sean mínimas y que no afecten al cuerpo humano de forma sensible.
14 agosto 2007
Fiestas de Gràcia 2007
15 de Agosto - Ixo Rai!
Como todos los meses de Agosto,
al llegar la fiesta mayor,
nos pondremos la muda bien limpia,
y saldremos del brazo los dos.
Dejaremos que pase la peña,
donde esta el hijo mayor,
que borracho a las seis de la tarde,
no conocerá ni a Dios.
Buscaremos a nuestros parientes,
que viven al lao de un pub,
donde todas las noches los matan
con eso del pim-pam-pum.
Y pa bailar tambien habrá que pagar,
no se cuanto cobrarán estas orquestas.
Mira el José como se aprieta a la Choni,
y que alta tiene la voz el guitarrista.
Ya han empezao con la monserga del rock,
ya se ha jodido lo de las rancheras,
sólo falta que pidan Ixo Rai!.
¡Anda vamos, te invito a una cerveza!
Y mañana iremos a las vacas,
que es fijo en la programación.
Faltarán perras para otras cosas,
pero aquí gastan un millón.
Luego bajaremos a la plaza,
que llaman Constitución,
no sé pa que cambian de nombre,
siempre fue Plaza Mayor.
Dejaremos que aguanten al crío
el grupo de animación
y a esperar que empiecen las jotas,
que eso siempre es lo mejor.
no se cuanto cobrarán estas orquestas.
Mira el José como se aprieta a la Choni,
y que alta tiene la voz el guitarrista.
Ya han empezao con la monserga del rock,
ya se ha jodido lo de las rancheras,
sólo falta que pidan Ixo Rai!.
¡Anda vamos, te invito a una cerveza!
08 agosto 2007
La Pintá, Marigalante y Santa Clara
La nao que dirigía la expedición se llamaba originalmente La Gallega aunque los marineros la llamaban Marigalante aún después de cambiarle el nombre por Santa María, aún así, Fray Bartolomé de las Casas siempre la llamaba La Capitana o La Nao. Tenemos donde elegir nombre para el barco.
La acompañaba La Pintá y no La Pinta que es como ha quedado para la posteridad. La verdad es que el nombre por el que la conocemos actualmente es mucho más "histórico" y menos coloquial.
Por último iba la carabela Santa Clara que pasó a ser recordada como La Niña porque pertenecía a Juan Niño, natural de Moguer (Huelva) que hizo el viaje hasta América con Colón.
07 agosto 2007
Mamá, un meme!!!
1-¿Cuánto tiempo llevas blogueando? Pues según el archivo de mi blog desde el 1 de diciembre de 2004. La verdad es que pensaba que había empezado por aquellas fechas y que luego lo había dejado por un tiempo pero la verdad es que repasando el archivo y si mi visión e inteligencias precarias no me engañan, todos los meses desde aquel diciembre de hace 3 años he escrito al menos un post. Es curioso, ¡¡de lo que se entera uno con los memes!!
2-¿Cómo te enteraste de la existencia de los blogs y te animaste a participar? Pues por un amigo que creó uno, luego descubrí que algún amigo más también tenía blog y bueno, pues me animé a escribir, aunque sólo fuera para mí. Entre otras cosas, porque no le decía (ni le digo) a mucha gente que tengo blog. Así que consideraos afortunados los que me visitáis porque este blog es elitista, ¡¡¡en total seremos 5 o 6!!!
4-¿Eres lector anónimo de algún blog? No, siempre me logoneo para comentar algo si es que se me ocurre algo que comentar, o sea, casi nunca.
5-¿Algunos autores te despiertan especial simpatía? Sí, claro, sobretodo los que conozco, y los que no conozco pues también, si no, no visitaría su blog. Por lo general no me interesan las cosas de la gente que me cae mal.
6-¿Con qué cinco blogueros te irías de borrachera? Con el que siga mi ritmo, no tengo problemas. Con alguno ya lo he hecho. Supongo que si me despiertan especial simpatía nos lo pasaríamos bien de juerga.
7-¿Con que tres blogueros pasarías una noche de locura sexual? ¿¡¿¡¿¡tres?!?!?! conozco a pocas blogueras así que tampoco estamos para ir despreciando :P ¡¡¡¡¡Guapas todas!!!!!
8-¿Te has enamorado alguna vez de algún bloguero/a? Pues no, esto de los blogs me ha llegado demasiado viejo, en época de enamoramientos esto no existía, y ya hace tiempo que estoy enamorado de Isa, que de momento no tiene ningún blog.
9-¿Estás satisfecho/a con tu blog? Pues sí, escribo lo que quiero, si no estuviera satisfecho no lo tendría, esto de los blogs es así de fácil. Eso sí, me gustaría tener más cosas interesantes que decir.