Supongo que alguno de los que leéis esto sabéis de que va esto de la Fitisaken, para los que no lo sepan, la idea surgió de reunirnos unos cuantos colegas una vez al año en alguna ciudad española, vasca o catalana :P y vernos y contarnos un poco como nos va y pasar un gran fin de semana.
Este año le tocaba a Bilbao, tanto en Madrid (donde la hicimos dos años consecutivos) como en Barcelona hace mucho calor en Julio así que pensamos desplazarnos al norte en busca de un clima más benévolo. Así que la cita, que este año era para el fin de semana del 20 al 22 de Julio, se celebraría en Bilbao.
El viaje iba a ser, en principio, un éxito de participación, yo predije en su momento que, o éramos muchos, o no éramos casi nadie. Además este año, contamos casi desde el principio con la presencia de Fermín, el creador de fitipaldis.com, el génesis de todo esto.
En un principio apalabramos el viaje 8 personas con otras cuantas que intentarían viajar pero que hasta última hora no podrían saber nada definitivo debido al curro principalmente. Los primeros en caer fueron los valencianos, un compromiso ineludible que, por desgracia, se programó para el mismo fin de semana. Una pena, pero confiábamos rellenar el hueco, teníamos muchos suplentes.
Luego vino mi cagada, la cagué bien gorda y por hablar más de la cuenta y por darle importancia a cosas que no la tienen metí la pata hasta el fondo. Esta cagada mía hizo que dos más no asistieran a la quedada y que se enrareciera el ambiente. La verdad es que siento mucho haberla cagada tanto, principalmente porque al final han pagado muchos y muchas que no tenían culpa de nada. Y me sabe muy mal.
Con el ambiente enrarecido, de repente, todo el mundo tenía algún compromiso o algún problema de última hora. Al final, en vez de dos habitaciones cuádruples, sólo una doble, para Isa y para mí.
Llegamos a Bilbao el viernes a primera hora y nos dirigimos al hostal a dejar las cosas mientras damos una vuelta a la espera de que Eli y Sandro salgan de currar. Pronto nos vemos con la sorpresa de que Tania ya anda por ahí desde el jueves con lo que comemos juntos y luego vamos un rato por ahí. Intentamos quedar para por la noche con Mikel y Bottor. Un concierto de Poncho K al que no nos apetece ir nos separa. A ver si nos vemos después.
Después no hay manera de contactar con ellos.
El sábado quedamos pronto con Fermín y Sergio y empezamos, tras las presentaciones las rondas de pintxos y zuritos. Imposible contactar con Mikel y Bottor. Nos vamos los 7 de ronda por la plaza Nueva en el centro del Casco de Bilbao. Risas y zuritos y risas y pintxos. A las cinco y pico todavía quedamos algunos con zuritos. Otros se han pasado al café y algunas deciden ir a echar la siesta. El resto nos vamos a tomar algo a otro bar. Esta vez una Murphy's o un café con hielo y una rodajita de limón.
Desde el viernes estamos intentando contactar con Maga para que se acerque aunque sea el sábado. Tan imposible como contactar con Mikel y Bottor.
A todo esto imposible contactar con Mikel y Bottor para quedar por la noche a pesar de que un mensaje a media tarde de Bottor nos hacía concebir esperanzas.
Después de cenar Fermín y Sergio se vuelven para Logroño y nosotros, tras un último intento de quedar con Mikel y Bottor, por supuesto, infructuoso, decidimos ir un rato a casa de Eli y Sandro para luego acabar por el Casco la fiesta.
El domingo mercadillo de coleccionista en la Plaza Nueva y zuritos y pintxos. Comemos con Eli y Sandro viendo la F1 y nos vamos a Portugalete al puente colgante.
Y ya está. Avión de vuelta a Barcelona y para casa. Ya ha pasado otra Fitisaken.
La palabra que resumiría esta quedada es decepción. Con casi todos. Me lo pasé muy bien (y creo que todos lo hicimos) el sábado durante todo el día pero en general, la sensación que queda es la de lo que pudo ser y no fue. Y acepto mi responsabilidad, que es bastante grande, pero también creo que demasiada gente no hizo todo lo que pudo por estar ahí, o al menos un pequeño esfuerzo.
Yo, que durante tres años he organizado con entusiasmo las quedadas, que durante tres años he esperado este fin de semana del año con alegría e ilusión, he visto por fin, algo que no quería ver antes, que la gente no tiene esa alegría y esa ilusión. Y uno no da para recibir, pero también le gusta recibir de vez en cuando. Cuando uno tiene ganas de ver a alguien espera que el otro tenga las mismas ganas. Y yo no lo he notado. Es una pena. Y es una decepción.
Yo por mi parte no pienso poner ni una gota más de mi entusiasmo ni de mi ilusión por ninguna quedada más. Y me sabe mal por algunos (pocos) que si la han puesto todos los años.
Siempre me quedará el Extremúsika.
Este año le tocaba a Bilbao, tanto en Madrid (donde la hicimos dos años consecutivos) como en Barcelona hace mucho calor en Julio así que pensamos desplazarnos al norte en busca de un clima más benévolo. Así que la cita, que este año era para el fin de semana del 20 al 22 de Julio, se celebraría en Bilbao.
El viaje iba a ser, en principio, un éxito de participación, yo predije en su momento que, o éramos muchos, o no éramos casi nadie. Además este año, contamos casi desde el principio con la presencia de Fermín, el creador de fitipaldis.com, el génesis de todo esto.
En un principio apalabramos el viaje 8 personas con otras cuantas que intentarían viajar pero que hasta última hora no podrían saber nada definitivo debido al curro principalmente. Los primeros en caer fueron los valencianos, un compromiso ineludible que, por desgracia, se programó para el mismo fin de semana. Una pena, pero confiábamos rellenar el hueco, teníamos muchos suplentes.
Luego vino mi cagada, la cagué bien gorda y por hablar más de la cuenta y por darle importancia a cosas que no la tienen metí la pata hasta el fondo. Esta cagada mía hizo que dos más no asistieran a la quedada y que se enrareciera el ambiente. La verdad es que siento mucho haberla cagada tanto, principalmente porque al final han pagado muchos y muchas que no tenían culpa de nada. Y me sabe muy mal.
Con el ambiente enrarecido, de repente, todo el mundo tenía algún compromiso o algún problema de última hora. Al final, en vez de dos habitaciones cuádruples, sólo una doble, para Isa y para mí.
Llegamos a Bilbao el viernes a primera hora y nos dirigimos al hostal a dejar las cosas mientras damos una vuelta a la espera de que Eli y Sandro salgan de currar. Pronto nos vemos con la sorpresa de que Tania ya anda por ahí desde el jueves con lo que comemos juntos y luego vamos un rato por ahí. Intentamos quedar para por la noche con Mikel y Bottor. Un concierto de Poncho K al que no nos apetece ir nos separa. A ver si nos vemos después.
Después no hay manera de contactar con ellos.
El sábado quedamos pronto con Fermín y Sergio y empezamos, tras las presentaciones las rondas de pintxos y zuritos. Imposible contactar con Mikel y Bottor. Nos vamos los 7 de ronda por la plaza Nueva en el centro del Casco de Bilbao. Risas y zuritos y risas y pintxos. A las cinco y pico todavía quedamos algunos con zuritos. Otros se han pasado al café y algunas deciden ir a echar la siesta. El resto nos vamos a tomar algo a otro bar. Esta vez una Murphy's o un café con hielo y una rodajita de limón.
Desde el viernes estamos intentando contactar con Maga para que se acerque aunque sea el sábado. Tan imposible como contactar con Mikel y Bottor.
A todo esto imposible contactar con Mikel y Bottor para quedar por la noche a pesar de que un mensaje a media tarde de Bottor nos hacía concebir esperanzas.
Después de cenar Fermín y Sergio se vuelven para Logroño y nosotros, tras un último intento de quedar con Mikel y Bottor, por supuesto, infructuoso, decidimos ir un rato a casa de Eli y Sandro para luego acabar por el Casco la fiesta.
El domingo mercadillo de coleccionista en la Plaza Nueva y zuritos y pintxos. Comemos con Eli y Sandro viendo la F1 y nos vamos a Portugalete al puente colgante.
Y ya está. Avión de vuelta a Barcelona y para casa. Ya ha pasado otra Fitisaken.
La palabra que resumiría esta quedada es decepción. Con casi todos. Me lo pasé muy bien (y creo que todos lo hicimos) el sábado durante todo el día pero en general, la sensación que queda es la de lo que pudo ser y no fue. Y acepto mi responsabilidad, que es bastante grande, pero también creo que demasiada gente no hizo todo lo que pudo por estar ahí, o al menos un pequeño esfuerzo.
Yo, que durante tres años he organizado con entusiasmo las quedadas, que durante tres años he esperado este fin de semana del año con alegría e ilusión, he visto por fin, algo que no quería ver antes, que la gente no tiene esa alegría y esa ilusión. Y uno no da para recibir, pero también le gusta recibir de vez en cuando. Cuando uno tiene ganas de ver a alguien espera que el otro tenga las mismas ganas. Y yo no lo he notado. Es una pena. Y es una decepción.
Yo por mi parte no pienso poner ni una gota más de mi entusiasmo ni de mi ilusión por ninguna quedada más. Y me sabe mal por algunos (pocos) que si la han puesto todos los años.
Siempre me quedará el Extremúsika.


