28 noviembre 2010

El triunfo de la derecha

No sé muy bien por qué en la percepción general está incrustada la idea de que las derechas gestionan mejor las crisis. No sé muy bien por qué esta crisis, quizás la más claramente causada por los bancos y empresarios, es decir, por las derechas, es las que más claramente está beneficiando a la derecha. Y con esto no digo que Zapatero haya hecho algo bien pues en realidad se ha bajado los pantalones ante esas derechas y ha puesto el culo. Desde luego algo que a mí tampoco me ha sorprendido demasiado en un PSOE que jamás ha tenido una política económica que no sea liberal.

Pero así están las cosas, así es la democracia. Y la mayoría ha decidido darle a la derecha catalana 80 (CiU y PP) de 135 escaños que tiene el Parlament de Catalunya. Y eso sin contar a Ciutadans, que podríamos, y entonces serían 3 escaños más. Así que nada, a esperar la solución: menos derechos, más privatizaciones, más recortes y pan para hoy y hambre para mañana... o ni eso.



ESCAÑOS Nº VOTOS % VOTOS
CiU 62 1196323 38.47%
PSC 28 569480 18.31%
PP 18 383398 12.33%
ICV 10 229646 7.39%
ERC 10 217717 7.00%
SI 4 102053 3.28%
C's 3 105646 3.40%

23 noviembre 2010

La España Fantasma

Un día, un poco antes de la final del Mundial, Kurioso propuso en twitter hacer fotos de las ciudades de España mientras la Selección jugaba la final.

Unos meses después tenemos un libro con las mejores fotos que se hicieron. Un libro solidario, sin intermediarios ni patrocinios de grandes empresas. El libro cuesta 18€ en Bubok (11'90€ por los costes + 6'10€ para Save the Children). 

A la derecha tenéis el banner por si queréis comprarlo. Yo pienso hacerlo en cuanto acabe de escribir esto.

12 noviembre 2010

El exilio que nos imponen

Acabo de encontrar un artículo en Amazings.es (blog que por supuesto recomiendo encarecidamente) que habla de algo que llevaba tiempo rondándome la cabeza y que no era capaz de dar forma. Con la moda de los programas de televisión de gente española viviendo fuera del país creo que no estaría de más que hicieran uno llamado Científicos españoles por el mundo o algo así. Que nos contaran que se fueron porque les obligaron, porque aquí no dejan de recortar en I+D, que la crisis no ha cambiado nada el modelo productivo, al contrario y que es casi imposible ser científico en este país que se empeña en serlo de paletos y de paletas*.

Sin más os transcribo parte del artículo:
Entre 1938 y 1940, Gerardo Tapia, cruzó la frontera francesa por un punto indeterminado. Fue uno de los 400.000 españoles que huyeron del país hacia Francia. Muchos otros fueron a Latinoamérica, Estados Unidos o a Reino Unido. Se fue sin saber si podría volver. Lo haría unos 40 años más tarde, tras la llegada de la democracia. La mayoría nunca volvió.

En la España de hoy, el exilio político es ya cosa del pasado. Muy lejano para los que hemos nacido con la democracia como cuna. Sufrimos, sin embargo, otro tipo de exilio. Un exilio sin la amenaza de fusiles pero no menos dramático para el futuro de nuestro país. El exilio de la Ciencia. 

Los exiliados de hoy en día no cruzan la frontera en los Pirineos ni son retratados en blanco y negro por Robert Cappa. Vuelan en low cost hacia los Estados Unidos, Alemania o Reino Unido. Con sus retratos familiares guardados en Facebook y no en desgastados álbumes. Con el embutido embasado al vacío en vez de en hojas de periódico. Son jóvenes altamente formados: científicos, ingenieros y médicos que se van uno a uno. Poco a poco.

No saben si volverán. Creen que sí, pero probablemente no sea así.  La mayoría de los científicos que abandonan España no vuelven nunca. Porque no pueden o porque ya no quieren.

La Dictadura no sólo exilió a soldados como Gerardo Tapia, también fue acompañada por un exilio intelectual y científico causado por una depuración de la universidad. Tras la llegada de la democracia, la Ciencia, al igual que otros campos del saber, comenzó otra vez a ver la luz. Estábamos tan cerca.
Los constantes recortes en I+D han roto el sueño de muchos de los que habitan otras tierras. Jóvenes investigadores aprendiendo o enseñando en los mejores centros del mundo.

Alemania ha mantenido el gasto en ciencia y en educación. Reino Unido lo quería bajar aunque parece que podría recular (en cualquier caso nada comparable a España), EEUU sigue como una locomotora y Asia ya abre las puertas a los investigadores europeos.

Un importante científico vasco comentaba el otro día a una amiga que España está ya tocada para los próximos 10 años. Difícil volver de Alemania, aunque dé con cuadratura del círculo. Diez años. Nadie va esperar tanto.



*paleta en catalán (y ya extendido al castellano que se habla aquí) quiere decir albañil.

11 noviembre 2010

El tiempo

Miró la esfera blanca de su reloj de bolsillo, siempre había querido tener uno. El reloj marcaba la hora que esperaba encontrar así que no se preocupó, todo iba bien. Siguió caminando tranquilamente hacia su destino. En cuanto llegó entró, no quiso permanecer más tiempo en la calle, hacía demasiado calor. Allí no había nadie así que se sentó a esperar. Volvió a consultar su reloj. Le gustaba hacerlo, era nuevo pero viejo, nuevo para él puesto que lo tenía desde hacía apenas un par de días pero viejo para todos los demás. Lo compró a un anticuario que no paraba de repetir que había pertenecido a no sé qué político famoso de principios del siglo XX. Pero eso a él le daba igual. Simplemente le gustaba el reloj.

El tiempo empezaba a pasar despacio. Pasaban ya 16 minutos de la hora prevista y allí no aparecían los que tenía que hacerlo y si algo no soportaba era la impuntualidad. Cuando las saetas negras sobre fondo blanco de su reloj marcaban 37 minutos de la hora acordada apareció la primera de las tres personas que tenían que llegar. Se levantó de la silla en que se acababa de sentar cansado de dar vueltas y miró con cara de pocos amigos al recién llegado. El hombre esbozó una media sonrisa de disculpa bajo su bigote y se interesó por las otras dos personas. Ni rastro de ellas. Habría que seguir esperando. El tiempo de espera pasó en silencio, los dos hombres no tenían nada que decirse, no habían venido a charlar. El primero, el del reloj, volvió a consultar la hora visiblemente impaciente, 43 minutos más tarde de la hora. La puerta se abrió, aparecieron las dos personas que faltaban: un hombre y una mujer. Saludaron a los otros dos y fueron hacia una de las esquinas de la sala. Sin más palabras dejaron el maletín sobre una mesa vieja, rallada, de madera clara y no demasiado buena. A continuación se sentaron. El hombre del reloj acercó su silla a la mesa, lo mismo hizo el del mostacho.

La mujer abrió el maletín y enseñó su contenido a los otros dos. Sonrió. El del reloj sacó de su bolsillo una cajita. La dejó sobre la mesa y la abrió. El hombre que había llegado con la mujer se relamió deleitándose con lo que veía. Tras un par de segundos todos miraron al hombre del bigote. Este devolvió las miradas y se dispuso a sacar de la bolsa de plástico que traía una caja de zapatos. La destapó encima de la mesa para alegría del hombre y de la mujer que no pudieron ocultar su felicidad al ver el contenido. El hombre del bigote empezó a vaciar el maletín en su bolsa de plástico, cuando lo dejó a la mitad se levantó, inclinó levemente la cabeza y se fue sin decir palabra. El del reloj esperó unos segundos a que se hubiera alejado, cerró el maletín y se levantó con él, también dispuesto a irse. En el umbral de la puerta se detuvo, se giró y mientras decía adiós efectuó dos disparos. Los dos encontraron su objetivo: primero el entrecejo del hombre y después el de la mujer. El silenciador amortiguó el ruido, aunque no demasiado. Pensó que pronto aparecería algún curioso. Miró su reloj mientras desandaba sus pasos hacia la mesa. Recogió la caja de zapatos y su cajita, maldijo no tener una bolsa de plástico como el hombre del bigote y la impuntualidad de sus ex-compañeros. Iba 43 minutos tarde. Salió del local y cerró la puerta con llave.

09 noviembre 2010

Barcelona

Granada

¿Qué es la homeopatía?


Hasta hace no demasiado no sabía que era la homeopatía, lo había visto en farmacias, por todas partes escrito: HOMEOPATIA, pero no sabía qué significaba. Había oído que funcionaba, que a nosequién le había ido bien.

De un tiempo a esta parte leo bastantes blogs de ciencia y divulgación. En realidad leo bastantes blogs, de ciencia y divulgación también. Y entonces descubrí lo que es la homeopatía. Aprendí en qué se basa para curar y porqué no es más que una pseudociencia que deberíamos erradicar. Y entonces pensé en todas esas farmacias que lo ponen en letras grandes en su cartel. Y pensé que porqué alguien que se considera una persona de ciencia puede poner a la venta entre las medicinas un timo... y venderlo tranquilamente, engañar a la gente que confía en él para que le aconseje sobre su salud. Sinceramente no lo entiendo.

Últimamente además se está extendiendo la creencia de que la homeopatía funciona y es una ciencia tan válida como la medicina clásica. Y eso que nadie ha podido demostrar sus supuestos beneficios jamás. Y resulta que hay centros que se hacen llamar universidades (como la UNED o la Universidad de Zaragoza) que se dedican a "enseñar" homeopatía. Y como parece que vamos para atrás ha nacido ¿qué es la homeopatía? Una web donde de forma sencilla explican en qué consiste esta pseudociencia y qué es lo que podemos esperar de ella, es decir, como mucho el efecto placebo.

04 noviembre 2010

Manifiesto por una Universidad libre de pseudociencia y oscurantismo


Este manifiesto ha sido redactado J.M. Hernández para La Ciencia y sus Demonios. Este blog se suma a la iniciativa.


Ante la cada vez más abundante proliferación de conferencias, cursos, seminarios y todo tipo de actividades que diferentes corrientes pseudocientíficas están desarrollando dentro del marco de las universidades españolas y latinoamericanas, tendencia que cristaliza en la reciente creación de una Cátedra de Investigación sobre Homeopatía en la Universidad de Zaragoza, los abajo firmantes (científicos, profesores, alumnos y ciudadanos en general) nos vemos en la necesidad de manifestar lo siguiente:

La colaboración entre la Universidad y la Empresa, así como con otros organismos y agentes sociales es enriquecedora, productiva y debe ser considerada como una de las prioridades de la política universitaria. Los acuerdos y contratos para la transferencia de resultados de la investigación a la empresa privada pueden representar una importante fuente de financiación para las universidades públicas; los cuales, desarrollados convenientemente, permiten una mayor productividad científica y la optimización de las aplicaciones de tal actividad. Sin embargo, creemos que no es justificable que la Universidad busque vías de financiación a cualquier precio, y aún menos si con ello pervierte su filosofía y fines fundamentales.

La Universidad Pública, como cualquier otro organismo de la administración, debe estar al servicio del ciudadano, manteniendo un contacto permanente con la sociedad de la que forma parte, mediante una comunicación constante que permita la sintonía entre el mundo universitario y las necesidades sociales. Para cumplir estos objetivos, la Universidad debe ser un adalid en lo referente a innovación y a exploración de nuevos caminos para el conocimiento. La Universidad nunca debe ser una estatua, sino una animación en constante movimiento.

No es posible entender la función investigadora y el compromiso social de la Universidad sin la imbricación con su papel fundamental en la formación de ciudadanos libres, capaces de enfrentarse al mundo mediante una mentalidad crítica que les permita escapar de las cadenas de la irracionalidad, la superstición y la ignorancia. Esta función docente, completamente consustancial a la institución universitaria, va más allá de las aulas, al representar la Universidad un referente en cuanto a conocimiento y racionalidad para toda la sociedad.

En este sentido, la Universidad juega un papel muy importante ante el avance que en la sociedad contemporánea están teniendo determinadas corrientes anticientíficas y antirracionales, que pueden suponer un significativo retroceso hacia el oscurantismo y la superstición, algo que se encuentra en el polo opuesto de los objetivos universitarios. Nos preocupa, como universitarios y como ciudadanos, que bien entrado el siglo XXI cada vez prolifere un mayor número de terapias más próximas a la magia que a la medicina, en muchas ocasiones amparadas por instituciones y empresas médicas profesionales; nos preocupa que presidentes de gobierno consulten astrólogos; que pulseras mágicas declaradas oficialmente fraudulentas sean portadas por ministros de sanidad y constituyan el regalo más vendido de las últimas navidades; que cada vez haya más ciudadanos que crean firmemente que las vacunas son tóxicas y nefastas para la salud; que aumente el número de enfermos que abandonan el tratamiento médico para abrazar alternativas esotéricas; nos preocupa muy seriamente que gran parte de la población vuelva a confiar más en los curanderos que en la medicina científica.

Nos preocupa que la Universidad pueda convertirse en un mercadillo que de cabida a cualquier alternativa irracional al conocimiento científico. Sólo una mal entendida apertura de mentalidad puede justificar que se enseñe alquimia en las Facultades de Química, ufología en las de Física o el diluvio universal en las de Historia. Ofrecer el foro universitario a las pseudociencias, en igualdad de condiciones con el conocimiento racional, no se traduce en ningún enriquecimiento cultural, sino en una validación universitaria de la superstición y la charlatanería. Difícilmente podremos educar a nuestros hijos sobre la inexistencia de bases empíricas en la predicción astrológica si van a encontrar en el campus universitario cursos de postgrado en astrología.

Reza una de las máximas en ciencia que la razón no debe aceptar algo como cierto sólo porque lo afirme mucha gente o porque lo suscriban personajes importantes, y que siempre es necesario detenerse ante cualquier afirmación y dudar sobre si es o no cierta. Esto obliga a actuar mucho más despacio, a sopesar cuidadosamente las opciones, a avanzar con cautela ante cualquier tipo de propuesta. Y esta es una de las cosas que creemos firmemente que debe enseñarse en las universidades.

Por todo ello, nos preocupa que la Universidad de cabida a cursos sobre acupuntura, a conferencias sobre creacionismo, a seminarios sobre astrología y a cátedras sobre homeopatía. Nos preocupa especialmente si no se enfocan como un debate crítico y un análisis racional, sino con un presupuesto de funcionalidad y validación científica de los que no sólo carecen, sino que están en frontal oposición al espíritu crítico universitario.

En el caso concreto de la homeopatía, aunque de igual aplicación para el resto de pseudociencias, no se ha demostrado científicamente ni su fundamento teórico (que contradice nuestros conocimientos sobre química y medicina más elementales), ni su efectividad más allá de un placebo. Décadas atrás, se destinaron importantes estudios a buscar una posible base en los postulados homeopáticos, los cuales no han variado significativamente en doscientos años, base que jamás se encontró.

Nos resulta extremadamente paradójico que mientras gobiernos europeos retiran fondos y apoyos estatales a la práctica homeopática, en España se instauren cátedras dentro de las universidades públicas. El aval que esto supone, sitúa a la homeopatía, a la astrología o al espiritismo dentro de la categoría de disciplinas universitarias; máxime cuando no nos encontramos exclusivamente ante una actividad de investigación sobre un fenómeno dudoso, sino ante una institucionalización dirigida a la formación y divulgación de estos postulados.

Consideramos por último, que si bien está justificado profundizar y destinar fondos a cualquier aspecto que pueda ser investigado, la especial situación económica actual convierte la inversión de esfuerzo y medios en este tipo de disciplinas totalmente desacreditadas en un acto de puro despilfarro de recursos, que podrían emplearse en líneas de investigación y docencia muchísimo más prioritarias.

Las personas que desde distintos estamentos y colectivos de la sociedad suscribimos este manifiesto, deseamos llamar la atención sobre este importante aspecto al conjunto de la población y, especialmente, a las autoridades académicas y gubernativas, confiando en que la razón acabe imponiéndose sobre la superstición y el oscurantismo.