12 noviembre 2010

El exilio que nos imponen

Acabo de encontrar un artículo en Amazings.es (blog que por supuesto recomiendo encarecidamente) que habla de algo que llevaba tiempo rondándome la cabeza y que no era capaz de dar forma. Con la moda de los programas de televisión de gente española viviendo fuera del país creo que no estaría de más que hicieran uno llamado Científicos españoles por el mundo o algo así. Que nos contaran que se fueron porque les obligaron, porque aquí no dejan de recortar en I+D, que la crisis no ha cambiado nada el modelo productivo, al contrario y que es casi imposible ser científico en este país que se empeña en serlo de paletos y de paletas*.

Sin más os transcribo parte del artículo:
Entre 1938 y 1940, Gerardo Tapia, cruzó la frontera francesa por un punto indeterminado. Fue uno de los 400.000 españoles que huyeron del país hacia Francia. Muchos otros fueron a Latinoamérica, Estados Unidos o a Reino Unido. Se fue sin saber si podría volver. Lo haría unos 40 años más tarde, tras la llegada de la democracia. La mayoría nunca volvió.

En la España de hoy, el exilio político es ya cosa del pasado. Muy lejano para los que hemos nacido con la democracia como cuna. Sufrimos, sin embargo, otro tipo de exilio. Un exilio sin la amenaza de fusiles pero no menos dramático para el futuro de nuestro país. El exilio de la Ciencia. 

Los exiliados de hoy en día no cruzan la frontera en los Pirineos ni son retratados en blanco y negro por Robert Cappa. Vuelan en low cost hacia los Estados Unidos, Alemania o Reino Unido. Con sus retratos familiares guardados en Facebook y no en desgastados álbumes. Con el embutido embasado al vacío en vez de en hojas de periódico. Son jóvenes altamente formados: científicos, ingenieros y médicos que se van uno a uno. Poco a poco.

No saben si volverán. Creen que sí, pero probablemente no sea así.  La mayoría de los científicos que abandonan España no vuelven nunca. Porque no pueden o porque ya no quieren.

La Dictadura no sólo exilió a soldados como Gerardo Tapia, también fue acompañada por un exilio intelectual y científico causado por una depuración de la universidad. Tras la llegada de la democracia, la Ciencia, al igual que otros campos del saber, comenzó otra vez a ver la luz. Estábamos tan cerca.
Los constantes recortes en I+D han roto el sueño de muchos de los que habitan otras tierras. Jóvenes investigadores aprendiendo o enseñando en los mejores centros del mundo.

Alemania ha mantenido el gasto en ciencia y en educación. Reino Unido lo quería bajar aunque parece que podría recular (en cualquier caso nada comparable a España), EEUU sigue como una locomotora y Asia ya abre las puertas a los investigadores europeos.

Un importante científico vasco comentaba el otro día a una amiga que España está ya tocada para los próximos 10 años. Difícil volver de Alemania, aunque dé con cuadratura del círculo. Diez años. Nadie va esperar tanto.



*paleta en catalán (y ya extendido al castellano que se habla aquí) quiere decir albañil.

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