En 1859 Charles Darwin publica El origen de las especies mediante la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida, más conocida como El origen de las especies. En esta obra Darwin presenta la teoría de la evolución mediante selección natural hoy comúnmente aceptada por todos los científicos y por gran parte de la población. El Papa, Bush y algunos raros más son de los pocos que no se la creen.
En 1865 Francis Galton, primo de Charles Darwin, publica un artículo llamado Talento y personalidad hereditarios en el que explica, aún sin demasiada rigurosidad, la teoría eugenésica con la que defiende la separación de clases. Las teorías iniciales eugenésicas no están tanto a favor de una discriminación racial como de una discriminación social. Los pobres y delincuentes tendrán hijos pobres, delincuentes e ignorantes mientras que los universitarios, los ricos, tendrán hijos más inteligentes y mejor preparados. Galton no aboga por un exterminio de las clases bajas e "inferiores" si no por dejar que la selección natural que defendía su primo actúe. Que los pobres e incultos se reproduzcan entre ellos lo que les llevará al colapso y la autodestrucción evolutiva mientras que si los cultos se reproducen con cultos, la mejora de la humanidad será visible y ostensible.
Hay que encuadrar esto en un contexto histórico trascendental: la Revolución Industrial. Miles y miles de personas se agolpan a las afueras de Londres y las grandes ciudades británicas, gente sin estudios que trabaja 18 horas diarias, 7 días a la semana. Gente hacinada en barrios de la periferia en que las enfermedades y la falta de higiene campan a sus anchas.
En un principio, estas ideas son aceptadas por la mayor parte de la clase científica de la época y tienen gran aceptación, lo que contribuye a que las ideas eugenésicas se extiendan rápidamente por todo el mundo derivando en diferentes prácticas más o menos racistas según la zona donde nos encontremos.
En Estados Unidos, a finales del S. XIX, cada vez llegan más y más inmigrantes europeos, chinos... Los puristas norteamericanos ven esto como una amenaza y encuentran en la eugenesia racista una teoría que recoge sus inquietudes y las justifica. Así, rápidamente se empieza a regular la inmigración, sobretodo de asiáticos y de europeos del arco mediterráneo (italianos, griegos...) y se establecen leyes eugenésicas como la prohibición de los matrimonios interraciales (por supuesto para evitar matrimonios de blancos con negros, indios, asiáticos...) o la esterilización de enfermos mentales, alcohólicos...
A principios del S.XX y durante más de tres décadas muchas instituciones científicas y universitarias estadounidenses tienen la eugenesia como una materia clave en el estudio de la biologia. Financian, por este motivo, muchos estudios y a muchísimos biólogos y antropólogos en sus intentos de mejorar la raza humana. Entre estos científicos hay muchos europeos, sobretodo suecos y alemanes, que son ayudados económicamente por algunas "respetables" instituciones norteamericanas. Entre los alemanes hay varios científicos de ideología nazi cuyos líderes políticos están obteniendo el poder en la Alemania de los años 30.
Es curioso como a mediados de los años 30 del siglo pasado algunos científicos norteamericanos se quejan a su gobierno de que los alemanes les han pasado por la cara en temas eugenésicos. Y es que, como ya sabemos, en Alemania se empezó esterilizando a los enfermos mentales para pasar después a matarlos en las famosas duchas nazis. Y una vez se atrevieron a matar a locos y deficientes mentales, el paso hasta matar a los homosexuales, a los gitanos y a los judíos fue pequeño.
Por cierto, en Canadá se esterilizaba a indios nativos y europeos del este hasta los años 70 del siglo XX, en Suecia se esterilizó a casi 100.000 personas deficientes mentales durante casi 40 años, los matrimonios interraciales estuvieron prohibidos en algunos estados de EEUU hasta 1967 y en Australia durante muchos años aprovechaban la incultura y el desconocimiento del inglés por parte de las mujeres aborígenes para ligarles las trompas de Falopio sin que lo supieran y así evitar que se reprodujeran.
¿Y en España? Pues en España e Italia, entre otros, tuvimos la suerte de ser muy católicos, apostólicos y romanos, y como todos somos hijos de Dios, hasta los locos y maricones, pues como mucho se les metía en la cárcel o en manicomios infrahumanos.
En 1865 Francis Galton, primo de Charles Darwin, publica un artículo llamado Talento y personalidad hereditarios en el que explica, aún sin demasiada rigurosidad, la teoría eugenésica con la que defiende la separación de clases. Las teorías iniciales eugenésicas no están tanto a favor de una discriminación racial como de una discriminación social. Los pobres y delincuentes tendrán hijos pobres, delincuentes e ignorantes mientras que los universitarios, los ricos, tendrán hijos más inteligentes y mejor preparados. Galton no aboga por un exterminio de las clases bajas e "inferiores" si no por dejar que la selección natural que defendía su primo actúe. Que los pobres e incultos se reproduzcan entre ellos lo que les llevará al colapso y la autodestrucción evolutiva mientras que si los cultos se reproducen con cultos, la mejora de la humanidad será visible y ostensible.
Hay que encuadrar esto en un contexto histórico trascendental: la Revolución Industrial. Miles y miles de personas se agolpan a las afueras de Londres y las grandes ciudades británicas, gente sin estudios que trabaja 18 horas diarias, 7 días a la semana. Gente hacinada en barrios de la periferia en que las enfermedades y la falta de higiene campan a sus anchas.
En un principio, estas ideas son aceptadas por la mayor parte de la clase científica de la época y tienen gran aceptación, lo que contribuye a que las ideas eugenésicas se extiendan rápidamente por todo el mundo derivando en diferentes prácticas más o menos racistas según la zona donde nos encontremos.
En Estados Unidos, a finales del S. XIX, cada vez llegan más y más inmigrantes europeos, chinos... Los puristas norteamericanos ven esto como una amenaza y encuentran en la eugenesia racista una teoría que recoge sus inquietudes y las justifica. Así, rápidamente se empieza a regular la inmigración, sobretodo de asiáticos y de europeos del arco mediterráneo (italianos, griegos...) y se establecen leyes eugenésicas como la prohibición de los matrimonios interraciales (por supuesto para evitar matrimonios de blancos con negros, indios, asiáticos...) o la esterilización de enfermos mentales, alcohólicos...
A principios del S.XX y durante más de tres décadas muchas instituciones científicas y universitarias estadounidenses tienen la eugenesia como una materia clave en el estudio de la biologia. Financian, por este motivo, muchos estudios y a muchísimos biólogos y antropólogos en sus intentos de mejorar la raza humana. Entre estos científicos hay muchos europeos, sobretodo suecos y alemanes, que son ayudados económicamente por algunas "respetables" instituciones norteamericanas. Entre los alemanes hay varios científicos de ideología nazi cuyos líderes políticos están obteniendo el poder en la Alemania de los años 30.
Es curioso como a mediados de los años 30 del siglo pasado algunos científicos norteamericanos se quejan a su gobierno de que los alemanes les han pasado por la cara en temas eugenésicos. Y es que, como ya sabemos, en Alemania se empezó esterilizando a los enfermos mentales para pasar después a matarlos en las famosas duchas nazis. Y una vez se atrevieron a matar a locos y deficientes mentales, el paso hasta matar a los homosexuales, a los gitanos y a los judíos fue pequeño.
Por cierto, en Canadá se esterilizaba a indios nativos y europeos del este hasta los años 70 del siglo XX, en Suecia se esterilizó a casi 100.000 personas deficientes mentales durante casi 40 años, los matrimonios interraciales estuvieron prohibidos en algunos estados de EEUU hasta 1967 y en Australia durante muchos años aprovechaban la incultura y el desconocimiento del inglés por parte de las mujeres aborígenes para ligarles las trompas de Falopio sin que lo supieran y así evitar que se reprodujeran.
¿Y en España? Pues en España e Italia, entre otros, tuvimos la suerte de ser muy católicos, apostólicos y romanos, y como todos somos hijos de Dios, hasta los locos y maricones, pues como mucho se les metía en la cárcel o en manicomios infrahumanos.