Me encanta Manel. Ya colgué una canción suya por aquí pero hoy he vuelto a escuchar La cançó del soldadet (La canción del soldadito) y no he podido resistirme a enseñarla por aquí si es que hay alguien que todavía no conoce 10 milles per veure una bona armadura. Por supuesto, si no lo has escuchado, hazlo ya. Un disco espectacular.
La letra debajo (transcripción y traducción al castellano mías). A mí desde luego se me ponen los pelos de punta cada vez que la escucho.
La cançó del soldadet
Escolteu la cançó del soldadet
que a través d’un ull de bou
veu que volen uns falciots.
I no és que hi entengui molt, el soldadet,
però que volin els falciots
deurà voler dir que la terra és a prop.
I tan a prop deu ser que baixa el capità
i intenta no semblar nerviós
mentre acaba la instrucció:
“Concentreu-vos, soldadets, sigueu prudents
i arrapeu-vos a la vida
amb les ungles i amb les dents”.
Ja a coberta, els homes resen.
Ja a coberta, els homes resen.
I fa un amén, poc convençut, el soldadet,
i acaricia el seu fusell
intentant no pensar en res.
Des de proa es van fent grossos els turons,
“soldadet, valor, valor,
que depèn de gent com tu la sort del món”.
Però “si una bala enemiga creua el vent
i em travessa el cervell”,
es planteja el soldadet,
“les onades m’arrossegaran
i mil peixos de colors
lluitaran per devorar la meva carn”.
I és quan pensa “jo m’amago;
quan no mirin jo m’amago”.
Però sempre miren i el vaixell s’està aturant,
les comportes s’han obert
i en un segon s’inunda el mar
de soldats disparant a l’infinit
amb un soldadet al mig
que carrega mentre insulta a l’enemic.
I entre bomba i bomba tot li va prou bé
fins que una cau just al costat.
Primer es diu “sort, de què t’ha anat…”,
però després sent a l’esquena un dolor estrany
i en tocar-se-la li queda tot el braç tacat de sang.
Gira el cap a banda i banda,
seu a la sorra i descansa.
I mentre arriba el coi de metge, el soldadet,
es tranquil·litza repetint
què farà, on anirà, si sobreviu:
“Aniré a ma mare ben vestit
i, abans que res, li hauré de dir
que em perdoni per tractar-la sempre així;
aniré a la Margarida a fer-li un fill
per, només veure’l, intuir
que l’estimo més del que m’estimo a mi”.
La canción del soldadito
Escuchad la canción del soldadito
que a través de un ojo de buey
ve que vuelan los vencejos.
Y no es que entienda mucho, el soldadito,
pero que vuelen los vencejos
significará que la tierra esta cerca.
Y tan cerca debe estar que baja el capitán
e intenta no parecer nervioso
mientras acaba la instrucción:
"Concentraos, soldaditos, sed prudentes
y aferraos a la vida
con las uñas y los dientes"
Ya en cubierta, los hombres rezan.
Ya en cubierta, los hombres rezan.
Y dice amén, poco convencido, el soldadito,
y acaricia su fusil
intentando no pensar en nada.
Desde proa se hacen grandes las colinas,
"soldadito, valor, valor,
que depende de gente como tú la suerte del mundo".
Pero "si una bala enemiga cruza el viento
y me atraviesa el cerebro",
se plantea el soldadito,
"las olas me arrastrarán
y mil peces de colores
lucharán por devorar mi carne".
Y es cuando piensa "yo me escondo;
cuando no miren, yo me escondo".
Pero siempre miran y el barco se está parando,
las compuertas se han abierto
y, en un segundo, se inunda el mar
de soldados disparando al infinito
con un soldadito en el medio
que carga mientras insulta al enemigo.
Y entre bomba y bomba le va bastante bien
hasta que una cae a su lado.
Primero se dice "suerte, ¡de qué te ha ido!"
pero después siente en la espalda un dolor extraño
y al tocársela el brazo queda manchado de sangre.
Gira la cabeza a un lado y al otro.
Se sienta en la arena y descansa.
Y mientras llega el puto médico, el soldadito
se tranquiliza repitiendo
qué hará, dónde irá, si sobrevive:
"Iré a mi madre bien vestido
y antes que nada, le tendré que decir
que me perdone por tratarla siempre así:
Iré a Margarida a hacerle un hijo
para, solo con verlo, intuir
que le quiero solo más de lo que me quiero a mí.
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