Anoche se jugaba la vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey. Uno de los enfrentamientos, uno de los más interesantes era el derbi sevillano. La ida había acabado 0-0 y se presentaba como un partido importante.
En el minuto 57 de partido Kanouté, jugador del Sevilla, marca el 0-1 que pone la clasificación muy cuesta arriba para los béticos. A un tipo de las primeras filas de la grada detrás del vestuario visitante no se le ocurre otra cosa que coger una botella de plástico grande y medio llena y lanzarla al campo, como estaban haciendo en ese momento algunos otros seguidores. Ese hombre tuvo puntería o suerte o desgracia y le acertó en el cuello a Juande Ramos, entrenador sevillista, ex-bético para más señas. Juande cayó al suelo inconsciente y tuvieron que retirarlo en camilla mientras el público del Manuel Ruiz de Lopera gritaba "Juande muérete!". La ambulancia en la que se lo llevaron resultó apedreada por otros animales de la misma especie del que había lanzado la botella "premiada" entre las muchas que tiraron al campo.
Ahora se buscan culpables. Los sevillistas dicen que la culpa es de Lopera, los béticos que energúmenos hay en todos los campos, los del resto de España dicen que la culpa es de Lopera y Del Nido. ¿Y quién tiene razón? Pues yo creo que todos. Es más, yo diría que la culpa, en última instancia, es de la Federación por haber permitido jugar un partido para el que públicamente el presidente del Betis, Pepe León, había reconocido que no era capaz de garantizar la seguridad.
Lopera es un impresentable, Pepe León una marioneta de Lopera y algunos del resto de directivos otros sinvergüenzas (uno llegó a insinuar que Juande estaba fingiendo, provocando, seguramente, las pedradas a la ambulancia). Del Nido es un tío chulo que no pierde ocasión de restregar por la cara a los vecinos lo bien que van ellos y lo mal que van los otros. Se han juntado el hambre con las ganas de comer.
Ahora cerrarán el campo 3 o 4 partidos y aquí paz y después gloria. Lopera no debería pisar una instalación deportiva en su vida. Pepe León debería quedar inhabilitado por un tiempo. Una sanción para el Betis por no poder garantizar la seguridad y multa e incluso llevar a juicio al personaje que alcanzó a Juande con la botella.
Es una vergüenza que esto pase aquí, y más después de ver los recientes incidentes en Italia y los habituales en Argentina. A ver si al menos sirve para aprender ya que no sirvió la muerte de un chaval en Sarrià, el asesinato de un aficionado de la Real Sociedad en los aledaños del Vicente Calderón, la muerte en el derbi copero Depor-Compos, lo del cochinillo en el Camp Nou, el puñetazo a Reina en el Bernabéu, la botella de whisky en el Calderón, la paliza a muletazos a un guardia de seguridad en el Pizjuán o el lanzamiento de cohetes desde la tercera a la cuarta gradería en el Ruiz de Lopera...
En el minuto 57 de partido Kanouté, jugador del Sevilla, marca el 0-1 que pone la clasificación muy cuesta arriba para los béticos. A un tipo de las primeras filas de la grada detrás del vestuario visitante no se le ocurre otra cosa que coger una botella de plástico grande y medio llena y lanzarla al campo, como estaban haciendo en ese momento algunos otros seguidores. Ese hombre tuvo puntería o suerte o desgracia y le acertó en el cuello a Juande Ramos, entrenador sevillista, ex-bético para más señas. Juande cayó al suelo inconsciente y tuvieron que retirarlo en camilla mientras el público del Manuel Ruiz de Lopera gritaba "Juande muérete!". La ambulancia en la que se lo llevaron resultó apedreada por otros animales de la misma especie del que había lanzado la botella "premiada" entre las muchas que tiraron al campo.
Ahora se buscan culpables. Los sevillistas dicen que la culpa es de Lopera, los béticos que energúmenos hay en todos los campos, los del resto de España dicen que la culpa es de Lopera y Del Nido. ¿Y quién tiene razón? Pues yo creo que todos. Es más, yo diría que la culpa, en última instancia, es de la Federación por haber permitido jugar un partido para el que públicamente el presidente del Betis, Pepe León, había reconocido que no era capaz de garantizar la seguridad.
Lopera es un impresentable, Pepe León una marioneta de Lopera y algunos del resto de directivos otros sinvergüenzas (uno llegó a insinuar que Juande estaba fingiendo, provocando, seguramente, las pedradas a la ambulancia). Del Nido es un tío chulo que no pierde ocasión de restregar por la cara a los vecinos lo bien que van ellos y lo mal que van los otros. Se han juntado el hambre con las ganas de comer.
Ahora cerrarán el campo 3 o 4 partidos y aquí paz y después gloria. Lopera no debería pisar una instalación deportiva en su vida. Pepe León debería quedar inhabilitado por un tiempo. Una sanción para el Betis por no poder garantizar la seguridad y multa e incluso llevar a juicio al personaje que alcanzó a Juande con la botella.
Es una vergüenza que esto pase aquí, y más después de ver los recientes incidentes en Italia y los habituales en Argentina. A ver si al menos sirve para aprender ya que no sirvió la muerte de un chaval en Sarrià, el asesinato de un aficionado de la Real Sociedad en los aledaños del Vicente Calderón, la muerte en el derbi copero Depor-Compos, lo del cochinillo en el Camp Nou, el puñetazo a Reina en el Bernabéu, la botella de whisky en el Calderón, la paliza a muletazos a un guardia de seguridad en el Pizjuán o el lanzamiento de cohetes desde la tercera a la cuarta gradería en el Ruiz de Lopera...
1 comentario:
Realmente fue vergonzoso.
Ahí tenéis el buen rollo y la grasia andaluza. Si es que aquí la gente tiene muy mala leche si quiere.
Bonito cambio de imagen.
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