Último blockbuster de Christopher Nolan, la película más esperada del año y la que tenía que salvar los cines durante la pandemia. Conmigo funcionó el tema. Fui al cine por primera vez desde que nació mi hija. Curioso todo el tema ahora de ir al cine con la pandemia, las precauciones que hay que tomar, como lo han montado todo, etc.
Lo primero que pensé al empezar la película fue "¡qué alto está el volumen!". Me hago mayor y en casa me he acostumbrado a ver la tele bajita para no despertar a la niña. Fue una impresión. Además de que la banda sonora inquietante de la película creo que colabora un poco, de forma intencionada, en ese desasosiego.
Pero vamos al lío. La película está muy bien. Muy loca, muy rara, muy confusa, muy casi de todo. Para mí una muy buena película. No llega al nivel de Memento, El Caballero Oscuro, Dunkerque o Interstellar pero no desmerece a lo que esperaba de una nueva película de Nolan.
No voy a criticar que si es compleja, que si se pierde en explicaciones demasiado científicas, etc. Es algo bastante subjetivo y que, aunque a mí me parece bien y necesitaría verla de nuevo para, creo, disfrutar todo eso más, no me parece demasiado relevante. Si lo es el papel de Kenneth Brannagh. Un villano totalmente caricaturesco y ridículo que te hace salir de la película. Te puedes creer lo de la entropía inversa pero no te peudes creer a un personaje tan ridículo. No creo que sea culpa del actor, es simplemente que está definido, escrito así. Es el gran pero de la película.
Nota: 8'5
Conclusión: Muy recomendable. Y en cine a poder ser porque es absolutamente espectacular.
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