Nunca he sido de vetar a un actor y pese a que Mario Casas no está entre mis favoritos no es alguien que me eche para atrás a la hora de ver una peli. Bueno, ni él ni nadie. Pero igual hay que repensarlo. Sobreactuado, con el mismo careto siempre, no se le entiende cuando habla, con poses raras... un desastre. Lo peor de la película con diferencia.
La película es un thriller con aires setenteros que transcurre en al actualidad. Tanto la estética de los personajes como de los decorados es de los setenta. Incluso el personaje de José Sacristán tiene unos aires de mafioso trasnochado impresionante. Y luego está el trabajo de dirección que recuerda a esas pelis italianas de los 60 y 70 con luces de neón. Supongo que será un homenaje del director al cine giallo pero no me acabó de convencer. El guión está bien en su conjunto pero la peli debería haber tenido mucho más ritmo del que tiene y al final se queda todo en un quiero y no puedo que no me hará desistir de ir a ver pelis de género hechas en España pero que supone un fiasco respecto a peliculones como La Isla Mínima.
Nota: 5'5
Conclusión: Intento fallido en su ejecución, sobre todo por Mario Casas pero también por el trabajo de Kike Maíllo.
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