Esta entrada se publica también en el blog de fútbol Las Triadas.
Yo
he pensado varias veces que he vivido momentos históricos, no era demasiado
consciente de cuando cayó el muro de Berlín o la URSS pero estuve en las
Olimpiadas de Barcelona'92 o en Plaza Catalunya cuando el 15-M (que no sé si
será al final un momento histórico) y he vivido, sobre todo, muchos partidos
memorables, que pasarán a los anales de la Historia del fútbol. Pero ninguno
como el de ayer, que sí, que el 2-6 durará para siempre, como los varios 5-0
que se van metiendo Madrid y Barça de vez en cuando, España ganando un
Eurocopa-Mundial-Eurocopa (confiemos en que se ganará algun gran torneo más)
pero lo de ayer... el 1-7 de Alemania a Brasil es como haber vivido el
Maracanazo, algo que todo el mundo recordará (además de los locales que son los
que más se acuerdan de las Olimpiadas, el 15M o el Barça y el Madrid). Sí, sólo
es fútbol, no se estudiará en los colegios dentro de 100 años pero dejadme
creer que era Historia, así, con H mayúscula.
Brasil
llevaba todo el Mundial apostando por la pasión, no por el fútbol. Apostaba por
cantar el himno a capela, salir a morder y a intimidar pero nada más. No vamos
a descubrir a Scolari ahora, es un entrenador defensivo, pero es que ha
renunciado a cualquier cosa que sonara a fútbol en este Mundial. Ganó el de
2002 pero es que allí estaban Rivaldo, Ronaldo, Ronaldinho, Kaká. Ayer jugaron Hulk,
Fred y Bernard. David Luiz y Julio Cesar cantando el himno con la cara
desencajada y mostrando la camiseta de Neymar como si fuera una reliquia de algún
santo fue el máximo exponente de esa estupidez que había planteado Scolari:
ganar el Mundial porque le ponemos más pasión y ganas que nadie. Y el fútbol,
si fuera por ganas, podría ganar la Champions yo pero no es eso, es táctica, es
técnica, es físico, es velocidad, es preparación. Y de todo eso Alemania tenía
mucho más que Brasil. De hecho, Chile tenía más que Brasil pero tuvo mala
suerte. Alemania supo que era lo que había que hacer, presionar a Luiz Gustavo
y Fernandinho (dos jugadores eminentemente defensivos) para robar rápido, a
partir de ahí abrir a la banda del lateral que no estuviera, normalmente
Marcelo y luego llegar al área con todo. Y así llegó la exhibición, 5 goles en
menos de media hora. Todos muy similares, robando, abriendo y rematando a
placer. No estaba Thiago Silva y se notó. Se le vieron los descosidos a David
Luiz, que sale a lo loco a interceptar y deja autopistas a su espalda (Mourinho
lo vio y lo pasó al centro del campo para que hubiera quien recuperara después
de esas idas de olla… y lo ha vendido con lacito y beso en cuanto ha podido).
Se vio que Dante es limitadito. Se vio que Maicon está acabadísimo, al igual
que Julio Cesar. Se vio que necesitas algo más que Luiz Gustavo, un jugador
correcto, para tapar una banda con Lahm y Müller. Lo vio Joachim Löw pero no lo
quiso ver Scolari. El técnico brasileño pensó que con cantar el himno bien
fuerte es suficiente y se acabó la farsa de este Brasil. Han llegado a
semifinales, que no es poco, pero desde luego no es suficiente. Como he leído
por ahí… Lo de ayer es el resultado de haber cultivado durante más de una
década Dungas, Cesar Sampaios, Klebersons, Emersons, Felipes Melos y Luiz
Gustavos en lugar de Zicos, Sócrates, Toninhos Cerezos, Rivaldos y Ronaldos.
Veremos si espabilan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario