15 enero 2013

Mis sueños


Actualización del post anterior porque el-blog-es-mío-y-me-lo-follo-cuando/como-quiero.

Soy una persona que sueña mucho. Bueno, en realidad, soy una persona que se acuerda mucho de sus sueños porque supongo que todo el mundo soñará lo mismo y que la diferencia estriba en la capacidad que tengo de recordarlos una vez despierto. A veces son divertidos y otras veces son malrolleros. Hoy toca hablar de los segundos, igual esto se convierte en una serie... o en una sección, ya veremos.

Este fin de semana he tenido dos sueños muy chungos, los dos que afectaban a amigos míos:
El primero lo tuve el viernes por la noche y entre la resaca y el sueño me levanté muy hecho polvo. En él un amigo mío, Manel para ser más exactos, moría en un accidente de tráfico mientras conducía su moto por la montaña de Montjuïc. La noticia me la daba mi padre mientras sufría un ataque de ansiedad en la parte de atrás de una furgoneta. Todo era muy jodido. Yo negaba que eso pudiera ser, que Manel no tenía moto, que no podía ser él. Al final Manel no había muerto pero había estado a punto. Le quedaba una cicatriz que le atravesaba el cuero cabelludo y no hablaba con claridad pero cuando se recuperaba me iba con él a ver un partido del Barça al Camp Nou. Y entonces me desperté.
En el segundo sueño, esta misma noche, soñé con María. Yo me iba a vivir a Almería. Allí, como creo que sucedería si me fuera a vivir allí en realidad éramos muy amigos, íbamos mucho juntos y todo muy bien hasta que un día conocía a su novio, un tipo un poco siniestro... a mí no me caía bien pero no le decía nada a María... al cabo de poco tiempo aparecía lesionada con magulladuras en todo el costado izquierdo: cara, brazo y pierna y además el hombro dislocado, se había caído, o eso decía, pero yo "sabía" que había sido el novio. Ella no me lo decía, lo negaba, pero yo le decía que si volvía a pasar yo mismo mataría al novio. Después de unos días ella aparecía de nuevo magullada, esta vez solo en la cara y esta vez no lo negaba, en silencio me confirmaba que había sido él. Yo iba a buscar al novio a su trabajo, era dueño de un pub/discoteca, lo acorralaba contra una pared y le empezaba a dar puñetazos, él no se defendía, después yo sacaba unas tijeras y le empezaba a hacer cortes en la cara. Lo dejaba allí sangrando y me iba mientras él cerraba el local acusándome a mí de no dejarle poner música o algo así. Yo me iba a ver a María, que estaba en una especie de consultorio médico, sentada en una camilla, me sonreía... Y entonces me desperté.
No sé que opinaría un psicólogo de todo esto pero en realidad no son sueños muy diferentes a mis sueños habituales aunque esta vez han sido muy seguidos y más chungos, me han dejado un mal cuerpo al despertar increíble. Pero como dijo Calderón de la Barca:

y los sueños, sueños son.

Otro día os cuento el de como conocí a Lady Gaga gracias a mi profe de Historia de la Música (Loquillo) o el de como maté a Nick Nolte el día del Año Nuevo Comunista.

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