Después de lo sucedido en Japón, de repente todo el mundo se ha dado cuenta de que lo de que las centrales nucleares eran seguras era mentira. O al menos media verdad. Está claro que un terremoto de 8.9 en la escala de Richter y un maremoto son una prueba impresionante para cualquier cosa construida por el hombre pero también es cierto que si alguien conocía estos riesgos era Japón.
Ahora, apuntándose al carro, en Alemania han cerrado centrales, en España se cerrará la de Garoña en 2013, cerrando así una polémica respecto al alargamiento de su vida útil... y todo el mundo dice que hará revisiones. ¿Como es posible que lo que hasta ahora era segurísimo ya no pueda seguir funcionando ni un minuto más? Está claro que en algún momento nos han engañado. O antes o ahora. Lo lógico es pensar que antes nos mantenían en la ignorancia de los peligros de la energía nuclear por intereses económicos y que ahora nos cerrarán un par de centrales para que estemos contentos los anti-nucleares durante unos años.
Las subvenciones a las energías renovables han sido de las primeras en caerse de los presupuestos generales en cuanto ha llegado la crisis. Si a eso le sumamos los recortes en Ciencia e Investigación... ¿qué nos queda? Si ya no valen las centrales nucleares, ¿de donde sacaremos la energía?
Mi opinión es que ni todo es tan grave como nos están vendiendo ahora ni tan poco preocupante como nos vendían hasta hace un par de días. ¿Podemos vivir sin energía nuclear? No. Así de sencillo. ¿Deberíamos ir paulatinamente eliminando nuestra dependencia de ella? Seguramente sí. ¿Están los diferentes gobiernos dispuestos a ello? Yo creo que no.
Dentro de un añito o dos, si a alguien se le ocurre revisar este artículo, me jugaría algo a que no ha cambiado nada. Ni Garoña estará cerrada ni tendremos más energías renovables que vayan sustituyendo a la nuclear.
Nucelar, se dice Nucelar - Homer Simpson.
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