He vivido durante 28 años en Barcelona, bueno, en realidad en Esplugues, pero vamos, en el área metropolitana y con continuas incursiones a la ciudad, amén de los dos últimos años que viví en Barcelona ciudad, en Poblenou. En Enero abandonamos la ciudad condal para venir a vivir a Granada, ciudad que, seis meses después, nos disponemos a abandonar.
Cuando salí de Barcelona no tenía demasiado miedo de echar de menos la ciudad. Podía volver, Barcelona siempre estará, gran parte de mi familia vive ahí, sobretodo mis padres y mi hermano, muchos amigos viven allí, amigos de toda la vida así que siempre pensé que siempre podía volver, que siempre tendría que volver, que siempre volvería, que mi ciudad es Barcelona, y en mi ciudad siempre tendría casa. Nunca me planteé que dejar la ciudad fuera a ser algo especialmente duro. Además estaba la ilusión de una nueva vida en una nueva ciudad.
Llegué a Granada y después de la ilusión de los primeros días y aún teniendo algunos amigos por aquí enseguida empecé a echar de menos a la gente, nuestras quedadas habituales de los sábados blackened-hijos, el quedar de vez en cuando con la gente para cenar o para ir de costillada... En fin, los sitios eran lo de menos, lo que echaba de menos era ver a los amigos, a los que veía a menudo y a los que no veía tan a menudo.
Por suerte, muchos me han visitado en estos seis meses (otros no y se la tengo jurada :P ) con lo que se ha podido solventar esa morriña cada poco tiempo. Y entonces, con las visitas de todos los amigos he descubierto esta ciudad, Granada. Con cada nueva visita descubría un nuevo rincón maravilloso, un sitio desde donde todavía se veía la Alhambra de forma más espectacular. Una nueva terraza, un nuevo local genial, con mejores tapas o con mejor ambiente...
Estos últimos días que me quedan hemos recorrido algunos de esos sitios con la madre de Isa que está aquí de visita y entonces me he dado cuenta. Me he enamorado de Granada.
De Barcelona he echado de menos a la gente, de Granada echaré de menos la ciudad.
2 comentarios:
Granada es una ciudad preciosa de la que te enamoras poco a poco. Si solucionaramos los problemas de tráfico sería aun más bonita.
Saludos
Y la gente de Granada te echara de menos a ti y tambien a Isa y a Laura.
Ojalá en un futuro no muy lejano podáis volver.
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