Pues con Antwerpen a las espaldas y Gent al frente nos subimos en el tren con la mejicana del hostal amberiense. En media hora nos plantamos. Magníficos estos países pequeñitos en que todo esta cerquísima. Nosotros nos bajamos en la estación de Gante Norte y nos despedimos de la mejicana que se va a la estación central.
Nos bajamos en esa estación porque por el mapa parece que el hostal, en este caso albergue juvenil, está relativamente cerca y como las ciudades belgas son pequeñitas, seguro que está más cerca de lo que pensamos. El tema es que en las indicaciones que sacamos de Internet aparece la ruta desde la estación central... pero somos aventureros!!! Así que a la aventura.
Y empezamos a andar... y a andar... cruzamos un canal, llegamos a una parada de autobús que tiene un mapa. Parece que no estamos lejos pero de momento no se vislumbra nada de la Gante medieval y comienzan a pesar mucho las bolsas... Nos ubicamos y seguimos andando hasta que nos volvemos a desubicar. Sabemos que el albergue está muy en el centro, así que allí vamos, al centro mismo. El problema es que está en una calle pequeña que apenas aparece en los mapas. Ese momento fue el primer momento en que pensé como Alatriste: Flandes es el infierno, mi señor (léase con la voz esa rara que le pusieron a Viggo Mortensen para hacer de Alatriste).
Al final, a 50 metros del albergue nos rendimos y compramos un mapa de mierda para turistas, 3 eurazos, pero trae fotitos mu chulas. Lo miramos bien y descubrimos que estamos a 50 metros del albergue, eso sí, todo muy muy pero que muy bonito. Cruzamos un nuevo canal, giramos a la derecha y tachán! el albergue. Son las doce y media más o menos así que subimos a la habitación y nos duchamos tranquilamente (no nos atrevimos a ducharnos en el hostal raro de Amberes). Así, limpicos, nos vamos a comer cosas típicas belgas.
Nos bajamos en esa estación porque por el mapa parece que el hostal, en este caso albergue juvenil, está relativamente cerca y como las ciudades belgas son pequeñitas, seguro que está más cerca de lo que pensamos. El tema es que en las indicaciones que sacamos de Internet aparece la ruta desde la estación central... pero somos aventureros!!! Así que a la aventura.
Y empezamos a andar... y a andar... cruzamos un canal, llegamos a una parada de autobús que tiene un mapa. Parece que no estamos lejos pero de momento no se vislumbra nada de la Gante medieval y comienzan a pesar mucho las bolsas... Nos ubicamos y seguimos andando hasta que nos volvemos a desubicar. Sabemos que el albergue está muy en el centro, así que allí vamos, al centro mismo. El problema es que está en una calle pequeña que apenas aparece en los mapas. Ese momento fue el primer momento en que pensé como Alatriste: Flandes es el infierno, mi señor (léase con la voz esa rara que le pusieron a Viggo Mortensen para hacer de Alatriste).
Al final, a 50 metros del albergue nos rendimos y compramos un mapa de mierda para turistas, 3 eurazos, pero trae fotitos mu chulas. Lo miramos bien y descubrimos que estamos a 50 metros del albergue, eso sí, todo muy muy pero que muy bonito. Cruzamos un nuevo canal, giramos a la derecha y tachán! el albergue. Son las doce y media más o menos así que subimos a la habitación y nos duchamos tranquilamente (no nos atrevimos a ducharnos en el hostal raro de Amberes). Así, limpicos, nos vamos a comer cosas típicas belgas.
Ya habíamos comido mejillones con patatas en Bruselas y gambas nosequé con patatas en Amberes así que sólo me quedaba por probar una especie de sopa que llaman waterzoi. No la había probado antes porque era de pescado y no soy yo muy pescatero. La cosa es que en el restaurante superguay en el que estábamos tenían waterzoi de pollo así que allá vamos. Por supuesto, con patatas, que no se diga que no somos belgas!!! ¿Cómo vivirían los belgas antes de que trajeran las patatas de América? ¿Lo comerían todo con boniatos? Puaj!
Empiezo a comer la sopa que digamos que no estaba fresquita, poco a poco, es una fuente gigante, a este ritmo ceno y desayuno aquí. Ah! además de las patatas fritas, dentro de la sopa, además de pollo hay patatas cocidas, por supuesto. El líquido, poco a poco, iba descendiendo y empezaban a aflorar cantidades ingentes de pollo, pollo y más pollo, un pollo, dos pollos, tres pollos ¡¡no puede ser que haya tanto pollo!! Pero lo había. Comí hasta casi morir y aún así me dejé mucho pollo en aquella perola gigante de waterzoi (menos mal que no la había pedido antes de pescado, con tanto pescado estoy seguro de que hubiera muerto). Eso sí, siempre hay hueco para unas fresas con natas y una crepe al estilo bruselesco...
Gante tiene mucho más que ver así que empezamos por un pedazo de castillo que además es museo de tortura medieval que tenemos a tiro de escupitajo del albergue. Vistas preciosas de Gante, impresionante. Si Amberes nos había gustado mucho más que Bruselas, Gante nos gustó mucho más que Amberes. El casco medieval era mucho mayor que el de Amberes y, por lo tanto, había mucho que ver por todas partes. Luego estaban los canales que merecerían, por supuesto, una visita.
Así que en eso nos pusimos, después del castillo paseo en barca por los canales. El tío se supone que hablaba flamenco, francés e inglés. Ni Isa que sabe francés e inglés ni yo que me defiendo en inglés conseguimos entender nada. Por suerte nos dieron el itinerario impreso en español con fotitos ilustrativas y pudimos ir siguiendo el paseo.
Después del paseo cena en la principal plaza de Gante, donde está el único McDonalds de Gante (pero no se lo digáis a nadie) en que se supone que nos pusieron unas tapas españolas ¿por qué siempre caemos en pedir algo de nuestra tierra si sabemos que siempre va a estar peor que lo que hay en nuestra tierra? Pues nada, no aprendemos. Aún así, las croquetas de gambas y de queso estaban muy buenas (esto es belga) y la cena en general muy bien.
Luego paseíto por la ciudad antes de que anocheciera, creo que ya he comentado que anochece más o menos a las 22:30h, dando una vuelta grande hasta llegar al albergue justo antes de que cerraran las puertas y tuviéramos que entrar con código secreto que nos habían dado en recepción por una puerta lateral. Os diré un secreto, la contraseña era: Flandes es el infierno, mi señor (léase con la voz esa rara que le pusieron a Viggo Mortensen para hacer de Alatriste) pero sssshhhhh, es secreto!
A la mañana siguiente chispeaba, primer día que lo hacía, pero al salir del albergue ya había parado. Más vueltas por Gante, ¡hay tanto que ver! y peregrinación en busca de una nariz de payaso. Al final, y gracias a la amabilidad de todo los ganteses? gantianos? gánticos? flamencos pudimos encontrar una tienda en que había de todo... ays, para que luego se quejen las amigas...
Y yo creo que ya, no me acuerdo muy bien ya de qué hicimos después, si nos fuimos para Brujas (yo creo que sí) pero no estoy seguro porque juraría que comimos dos días en Gante, en fin, no sé, más o menos, así de resumen, yo creo que esto sirve. Eso sí, antes de irnos nos montamos en el tranvía de Flanders, por supuesto.
No cambien de canash, mamamamamañana másh! La próxima entrega, Brujas.











2 comentarios:
Jajajaja, matador el afoto último, me recuerda a una foto que me hice yo en Brujas con un cartel en el que ponía "Bistro". Pecadorl, jaaaarl!!!
Que estaba yo pensando... esto es una tortura para los que no tendremos vacaciones este año :S Pero no cambiaré de canashh.
¿Qué tal van esos carneles? Aprobé el teórico hace dos semanas, se puede, se puede!!!
Ya paro y dejo escribir a los que vengan detrás.
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