Estos días o semanas, al menos por mi barrio, estoy viendo multitud de carteles y llamadas a la protesta por el encarcelamiento de Francesc Argemí, un joven de Terrassa que está en la carcel (como la propia palabra encarcelamiento indica) por haber intentado descolgar la bandera de España del Ayuntamiento de Terrassa creo que durante una manifestación.
El tema está en que lo detuvieron, lo juzgaron y le cayeron 20 meses por nosequé crimen contra la bandera española. Partiendo de la base de que considero injusta esta condena me gustaría hacer una reflexión sobre el asunto.
Franki supongo que, como muchos de los que ahora le defienden, se definiría como catalanista de izquierdas, esto es, independentista con ciertas tendencias... digamos comunistas. Discúlpeme si alguien no está de acuerdo con esta clasificación política, pero no pretendo ser exahustivo en ella, sino más bien quedarme con la esencia.
A mí personalmente juntar las palabras independentista y de izquierdas me chirría un poco pero entiendo la postura, yo me considero de izquierdas y aunque no me parece una idea muy de izquierdas la de crear más fronteras de las que hay sí que entiendo que la idea es crearlas para vivir en libertad dentro de ellas, una libertad que, en estos momentos, según los independentistas, no tenemos.
Franki ha sido condenado por intentar quitar un símbolo del estado y bla, bla, bla... me parece una chorrada inmensa igual que me lo pareció cuando en Letonia, unos españoles borrachos fueron encarcelados por descolgar unas banderas del país báltico de unas farolas. Entonces todos los estamentos estatales se llevaron las manos a la cabeza y criticaron el hecho poniendo rápidamente toda la maquinaria diplomática necesaria para liberarlos rápidamente. Y lo consiguieron. Me parece perfecto. Cuando la bandera es la nuestra la cosa cambia, aunque en realidad sea el mismo caso. Y eso me inquieta. ¿Significa eso que tenemos menos respeto por la bandera letona que por la bandera española? parece sencillo pensar que sí. Y eso me parece increíble.
Asímismo, y a esto es a lo que quería llegar desde el principio, creo que la reacción hubiese sido muy distinta si el chico se llamara Francisco Argemín y lo que hubiera intentado descolgar fuera la bandera de Cataluña del balcón del Ayuntamiento de Terrassa. Y es que al final, aunque unos sean enemigos de los otros todos reaccionan igual demostrando que no son tan diferentes los fachas que se indignan con la deshonra a la bandera rojigualda como los indepentistas de izquierdas que se indignan si la deshonrada es la quatribarrada o la estelada. Una pena.
Y para esto tanto rollo...pues sí, que se le va a hacer.
El tema está en que lo detuvieron, lo juzgaron y le cayeron 20 meses por nosequé crimen contra la bandera española. Partiendo de la base de que considero injusta esta condena me gustaría hacer una reflexión sobre el asunto.
Franki supongo que, como muchos de los que ahora le defienden, se definiría como catalanista de izquierdas, esto es, independentista con ciertas tendencias... digamos comunistas. Discúlpeme si alguien no está de acuerdo con esta clasificación política, pero no pretendo ser exahustivo en ella, sino más bien quedarme con la esencia.
A mí personalmente juntar las palabras independentista y de izquierdas me chirría un poco pero entiendo la postura, yo me considero de izquierdas y aunque no me parece una idea muy de izquierdas la de crear más fronteras de las que hay sí que entiendo que la idea es crearlas para vivir en libertad dentro de ellas, una libertad que, en estos momentos, según los independentistas, no tenemos.
Franki ha sido condenado por intentar quitar un símbolo del estado y bla, bla, bla... me parece una chorrada inmensa igual que me lo pareció cuando en Letonia, unos españoles borrachos fueron encarcelados por descolgar unas banderas del país báltico de unas farolas. Entonces todos los estamentos estatales se llevaron las manos a la cabeza y criticaron el hecho poniendo rápidamente toda la maquinaria diplomática necesaria para liberarlos rápidamente. Y lo consiguieron. Me parece perfecto. Cuando la bandera es la nuestra la cosa cambia, aunque en realidad sea el mismo caso. Y eso me inquieta. ¿Significa eso que tenemos menos respeto por la bandera letona que por la bandera española? parece sencillo pensar que sí. Y eso me parece increíble.
Asímismo, y a esto es a lo que quería llegar desde el principio, creo que la reacción hubiese sido muy distinta si el chico se llamara Francisco Argemín y lo que hubiera intentado descolgar fuera la bandera de Cataluña del balcón del Ayuntamiento de Terrassa. Y es que al final, aunque unos sean enemigos de los otros todos reaccionan igual demostrando que no son tan diferentes los fachas que se indignan con la deshonra a la bandera rojigualda como los indepentistas de izquierdas que se indignan si la deshonrada es la quatribarrada o la estelada. Una pena.
Y para esto tanto rollo...pues sí, que se le va a hacer.
3 comentarios:
Interesantes reflexiones. Interesantes digo porque son las mismas que haría yo. Y supongo que tu también recibirás calificativos como facha (por defender cuantas menos fronteras mejor) por parte de unos o independentista (en mi caso terrorista) por parte de otros. En este país solo se venden el blanco y el negro. Que malito está todo...
Totalmente de acuerdo. El eterno y prepotente concepto de los nacionalistas e independentistas: lo mío es lo mejor, lo tuyo es caca; puedo copular con tu burra pero la mía ni tocarla.
A cagar a la playa que diría Rubianes.
Muy buena reflexión. Tristemente la gente cree que si no te revelas contra algo no eres de izquierdas.
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