29 abril 2008

La necesidad y la impotencia

A veces siento la necesidad de escribir algo aquí, algo interesante y es entonces cuando empiezo a sentir la impotencia de no tener nada que decir, de hecho, creo que podría crear una etiqueta "Nada que decir" puesto que ya van varios artículos de estos de relleno.

Y no son de relleno porque considere que tengo que mantener algún ritmo de actualización o algo así, son de relleno porque rellenan ligeramente la impotencia que me embarga cuando siento la necesidad. He pensado muchas veces en empezar a comentar todos los libros que leo, que son muchos, más o menos uno por cada dos semanas (depende del grosor), pero siempre he pensado que sería un coñazo leer opiniones sobre libros cada poco y que no sería capaz de hacer críticas útiles más allá del está bien, me ha gustado o al final me ha dejado un poco... Otras veces he pensado empezar a poner de vez en cuando frases o citas que me parezcan interesantes o divertidas, pero siempre lo acabo descartando porque creo que resultaría pedante y repetitivo, y más teniendo en cuenta que la mayoría (por no decir todos) los que me leéis me tenéis en el messenger, sí, soy del tipo de usuarios que colocan una frase de una canción en su nick.

La otra opción es hablar de política, la verdad es que siempre hay algo que comentar, que si el trasvase que no es trasvase, que si ahora en Valencia quieren darles un carnet por puntos a los inmigrantes, que si la Ministra de Defensa está embarazada, que si el aceite de girasol es venenoso... pero paso, me he cansado, la sigo más o menos, intento estar al día, pero me da una pereza terrible comentar lo inútiles que son casi todos los que salen en los periódicos.

En fin, que ante la impotencia y la necesidad no me queda más que rellenar.

5 comentarios:

Carilayonkifeliz dijo...

A mi me pasaba eso.., lo de la angustia al no mantener un ritmo de actualización el blog, más que nada por presión social. Pero como cada día soy más punki, y paso de todo el mundo, pues.....ni eso.

La verdad Robert, cada vez que "no tienes nada qué decir" dices más de lo que te imaginas.Me gustan tus silencios.

Aprendiz dijo...

Yo a veces también siento la obscena necesidad de llenar silencios. ¿Le tienes miedo al silencio?

Robert dijo...

¿Miedo al silencio? Depende de cuando, de donde y de con quien...

Por cierto, Eneko, no me deja entrar en tu blog porque no soy un privilegiado invitado, no sé si es queriendo o sin querer. Si es lo primero me entristecería pero lo acepto sin más ;) si es lo segundo, te rogaría que lo arreglaras de alguna forma, si es que sabes y puedes :P

Aprendiz dijo...

Mierda, nadie excepto Rocío leyó el post en el que explicaba la simple razón por la que prefería cerrar por un tiempo mi blog. Pues eso, que andará cerrado un tiempo. Sin más.

En cuanto al silencio con ciertas personas, en ciertos momentos y en ciertos lugares... uuufff, miedo no, pánico.

Rocío dijo...

Joder, Robert, más claro y más mejor no lo podías haber dicho... estoy totalmente de acuerdo con Rakel, dices más de lo que te imaginas.
Son días malos para los que tenemos pánico al silencio, y a la nada, supongo. A veces es difícil desnudarse de piel padentro.