05 abril 2006

Una historia de Isa

Una pequeña historia que lé pasó a Isa el otro día:

Estaba ella currando en el hotel y, a eso de las 11.00 de la noche, pasa una chica muy nerviosa y medio llorando, que si le podía dejar 50 céntimos. No sabía quien era y, claro, le dijo que no...

Estaba muy nerviosa y le pidió hacer una llamada. Le contó que conocía a su jefe, que una vez que había tenido un problema en su casa, se había alojado allí, y que su jefe le había hecho descuento porque la conocía y es que vivía en el edificio de al lado. Normalmente no se pueden hacer llamadas desde el hotel, pero en ese momento sintió pena y la vió realmente mal. La dejó llamar, y al acabar estaba peor. Andaba mal de dinero por lo visto, llevaba dos días sin comer así que le ofreció comida que rechazó, y la abrazó, empezó a llorar, le dio un beso y se fue...

Estuvo triste hasta que cerró el hotel. Quizá porque ellá se sintió como ella alguna vez, en Londres, sin tener casi dinero para comer, y bueno, pensó que no le costaba nada dejarla llamar por teléfono...

A los días, la chica le fue a ver al hotel, estaba feliz, resplandeciente, tenía una sonrisa enorme. Por lo visto la habían contratado en un restaurante y empezaba a trabajar el jueves. Bajo el brazo tenía una macetita envuelta con un lazo...ERA PARA ISA.

Le dijo, por supuesto, que no hacía falta. Pero le dijo que ella era así... que cuando les pidió a los camareros del hotel para una urgencia 50 céntimos para llamar por teléfono la miraron con cara de asco, era una urgencia, que a todos nos puede pasar...

Isa no esperaba nada a cambio... se lo repitió, pero dijo que no se iba de allí hasta que no aceptara la planta.

A veces es maravilloso ver que hay personas tan buenas en el mundo como ella. Que la vida les va mal, y solo necesitan una mínima oportunidad para demostrar lo que valen. Esa chica sólo por el gesto de venir a darle las gracias ya valía, pero le trajo una pequeña vida, una plantita preciosa con unas flores rojas muy bonitas.

A veces, sólo a veces, hay cosas en el mundo que nos hacen sonreír y seguir teniendo fe en la humanidad...


Foto: Archivo personal.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Son este tipo de cosas por las que vale la pena estar vivo... Darlas y recibirlas. Después de eso, seguro que Isa no pudo borrar la sonrisa de su cara en todo el día. A veces lo que para unos no tiene importancia para otros tiene mucha y lo importante es intentar ser tan bueno como los demás como uno querría que lo fueran consigo mismo. Citaré una frase de alguien más listo que yo: "quiereme cuando menos lo merezca porqu será cuando más lo necesite". Y de repente el sapo se convirtió en príncipe...