Las chimeneas humean cada 10 kilómetros
y en cada curva hay un camino de jornaleros
y en cada olivo kilos de aceitunas
gordas si ha llovido
pocas si sólo han visto el Sol.
Y un poco más allá la sierra se alza entre la niebla
con sus chimeneas humeantes,
sus tractores,
sus caminos
los nacimientos de sus ríos
sus ciervos y sus berridos
sus acantilados y sus castillos.
Sólo hay que bajar de la Meseta
dejar atrás las navajas y los molinos
Despeñaperros y esas llanuras castellanas
y entonces llegan los olivos
Baeza, Úbeda y Bailén
Cazorla y el Guadalquivir...
entonces llega Andalucía...
entonces llega Jaén...
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