14 diciembre 2004

Sobre vaques y piedres I

Ya he vuelto de mi viaje por Bilbao y Asturias. 8 días geniales, he disfrutado muchísimo y no los olvidaré nunca.

Lo primero, el vuelo. Muy bien. Yo iba camino del aeropuerto con bastantes dudas sobre vueling pues al ser una compañía por internet no sabía yo como iba a ir el tema. Nunca había contratado un vuelo a través de la red. En realidad sólo he volado 4 veces en mi vida: la primera a Ibiza con 3 o 4 años así que como que no cuenta; la segunda a Tenerife en el ya mítico viaje de fin de carrera; la tercera a Menorca (esta vez sí que se cogieron los billetes por internet, pero lo hizo la agencia de viajes) y, por último, a Bilbao. El vuelo me salió barato y aún así más caro de lo habitual porque era el comienzo del puente. Así que llegué al aeropuerto a las 6 de la mañana (el vuelo salía a las 7:25) no demasiado seguro de lo que me iba a encontrar. Empecé a caminar paralelo a la fila de ventanas de facturación de las diferentes compañías y al cabo de poco tiempo encontré 7 u 8 ventanillas de vueling. Me sorprendió que además hubiera muchísima cola. En fin, que aquello pintaba bien. Después de hacer la cola para facturar pues rápido para embarcar que vamos con el tiempo justo. El arco de detección de metales formó otra cola bastante larga pero se superó sin más problemas que estar de pie esperando. Cuando embarcamos observo que el avión es totalmente nuevo. Además encuentro en el asiento la Rolling Stone de Diciembre así que todo perfecto.

Una hora después ya estamos en Bilbao. Espero a que salga la maleta (que eso sí, tardó un poco en salir) y me voy para afuera. Veo los primeros letreros en euskara y al salir de las puertas allí están Eli, Sandro, Bottor y el padre de Eli esperándome. Nos metemos en el coche, bueno, monovolumen y para Bilbao que el aeropuerto está algo lejos del mismo Bilbao.

Continuará...

No hay comentarios: